Martínez, bajo la lupa por un acuerdo que recorta salarios y limita las asambleas

El convenio entre la UOM Río Grande y el Grupo Mirgor habilita suspensiones con quitas salariales y restringe la actividad gremial. El rechazo de delegados y las diferencias entre trabajadores exponen las tensiones dentro de la representación sindical.

11/10/2026

RÍO GRANDE.- En las últimas horas se conocieron nuevos detalles del acuerdo firmado entre la seccional Río Grande de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), conducida por Oscar “el Zurdo” Martínez, y el Grupo Mirgor, un entendimiento que compromete los ingresos de los trabajadores y establece restricciones a la actividad gremial dentro de las fábricas.

El convenio, cuya vigencia se extiende hasta el 31 de diciembre de 2026, habilita a las empresas del grupo a disponer suspensiones de hasta 15 días por mes por trabajador. Por cada jornada sin actividad, el personal percibirá una suma no remunerativa equivalente al 75% del salario diario neto, lo que representa una reducción del 25% de ese ingreso.

El polémico acuerdo también contempla un premio anual de $3.300.000. Tras descontar un adelanto de $180.000, el monto restante queda en $3.120.000, sujeto a condiciones de productividad, presentismo y días efectivamente trabajados. El esquema establece que el 90% se abonará en dinero y el 10% restante mediante productos.

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Pero el aspecto más controvertido del entendimiento no se limita a las condiciones salariales. El texto establece que las asambleas dentro de las plantas podrán realizarse una sola vez por mes, con una duración máxima de 20 minutos y previo aviso de 24 horas. Además, deberán desarrollarse al comienzo o al cierre del turno, mientras que el incumplimiento de esas pautas habilitaría sanciones disciplinarias por parte de la empresa.

El convenio también incorpora compromisos para evitar medidas de fuerza que interrumpan la producción automotriz y dispone que los reclamos se canalicen mediante instancias de diálogo previamente establecidas.

Un acuerdo que exige explicaciones

Las condiciones difundidas dejan a la conducción de Martínez frente a la responsabilidad de explicar cómo se llegó a un entendimiento que combina suspensiones con quitas salariales y restricciones a la actividad gremial. La información disponible no detalla qué alternativas se analizaron dentro de la UOM antes de aceptar esas condiciones ni qué participación tuvieron los trabajadores durante la negociación.

La limitación de las asambleas constituye uno de los puntos más sensibles del convenio. Se trata de una herramienta tradicional de organización y deliberación sindical, cuyo funcionamiento queda ahora sujeto a una frecuencia mensual, un tiempo máximo y condiciones específicas de convocatoria. La aceptación de estas restricciones por parte de la conducción gremial generó alarma entre los empleados que piden una explicación, especialmente porque afecta uno de los mecanismos con los que los trabajadores debaten y expresan sus posiciones colectivas.

La falta de información pública detallada sobre las instancias previas de negociación impide reconstruir el margen de discusión que existió y los argumentos utilizados para aceptar las condiciones. Mientras tanto, las consecuencias económicas y gremiales del acuerdo recaen directamente sobre los trabajadores alcanzados.

Rechazos y diferencias dentro de las fábricas

Las publicaciones que difundieron los detalles del convenio señalan que delegados de una de las razones sociales de Mirgor se negaron a firmar el acta. También indican que, durante una asamblea de trabajadores, predominó la abstención frente a las condiciones propuestas.

Según esas mismas informaciones, el personal comprendido en esa razón social quedó excluido del premio anual negociado. De confirmarse esos alcances en todos sus términos, la medida establecería una diferencia económica entre trabajadores del mismo grupo empresarial en función de su situación frente al acuerdo, con consecuencias que podrían profundizar las divisiones dentro de las plantas.

Estos episodios muestran que el entendimiento no tuvo una aceptación uniforme. La existencia de delegados que rechazaron la firma y de trabajadores que optaron por abstenerse contrasta con la decisión de la conducción de avanzar con el convenio. Esa diferencia vuelve especialmente relevante conocer cómo se recogió la posición de las bases antes de asumir compromisos que afectan salarios, condiciones de trabajo y derechos gremiales.

La representación sindical bajo la lupa

En Río Grande, donde buena parte de la actividad económica depende de la industria electrónica y autopartista, las decisiones que se toman en las fábricas repercuten sobre miles de trabajadores y sus familias. La crisis del sector y el riesgo de nuevas pérdidas de empleo constituyen un contexto que no puede ignorarse, pero tampoco eliminan la responsabilidad de la conducción sindical de defender los derechos de sus representados.

Entre trabajadores del sector también circulan versiones sobre presuntas presiones internas y condicionamientos laborales hacia quienes cuestionan a la conducción de la UOM. Esos señalamientos requieren testimonios directos y corroboración independiente, por lo que no corresponde presentarlos como hechos acreditados sin contar con elementos adicionales.

Las condiciones difundidas del acuerdo, por sí solas, dejan expuesta una tensión entre la búsqueda de continuidad laboral y las concesiones aceptadas en materia salarial y de organización gremial. La reducción de ingresos durante las suspensiones se suma a las restricciones para realizar asambleas y a los compromisos de evitar medidas de fuerza que interrumpan la producción.

Desde la masa laboral esperan a que Oscar Martínez, al frente de la seccional Río Grande, dé cuenta de las decisiones adoptadas por la conducción que encabeza. La defensa de los puestos de trabajo constituye una preocupación central en medio de la crisis industrial, pero también lo son los ingresos, la participación de los trabajadores y su capacidad para organizarse y reclamar. El alcance de este acuerdo obliga a poner esos aspectos en el centro de la discusión sobre el papel que cumple la representación sindical frente a las empresas.