La Base Naval Integrada de Ushuaia proyecta 240 metros de muelle
El nuevo esquema de ejecución prevé cinco licitaciones públicas simultáneas y contempla iniciar los trabajos en enero de 2027. El proyecto actualizado establece un muelle de 585 metros y suma infraestructura para operaciones navales, logística antártica y servicios marítimos. La continuidad de las obras durante 2027 quedará atada al presupuesto que deberá aprobar el Congreso.
USHUAIA.- El proyecto de construcción de la Base Naval Integrada que se gestó para esta ciudad, ingresó en una nueva etapa de planificación, con una meta concreta para sus primeros meses: construir 240 metros de muelle durante los 18 meses iniciales de la obra. La infraestructura completa contempla 585 metros y, de acuerdo con la hoja de ruta elaborada por la Armada, debería estar finalizada hacia 2029.
La nueva planificación contempla modificar el esquema de contratación utilizado durante la etapa anterior y avanzar mediante cinco licitaciones públicas que serán impulsadas en simultáneo. Los pliegos ya fueron remitidos a la Armada Argentina, que tendrá a su cargo el desarrollo de los procesos y la ejecución del proyecto.
La estrategia busca que las empresas adjudicatarias puedan comenzar los trabajos inmediatamente después de Año Nuevo. El cronograma interno fija el 2 de enero de 2027 como fecha de inicio, aunque ese objetivo todavía depende de que se completen previamente las instancias administrativas correspondientes: publicación de los llamados, presentación de ofertas, evaluación y adjudicación.

El avance previsto para los primeros 18 meses representa algo más del 40% de la extensión total del muelle. La intención es que esos 240 metros permitan comenzar a trasladar hacia la nueva instalación parte de la actividad naval que actualmente se desarrolla en el muelle auxiliar ubicado frente a la actual Base Naval Ushuaia, incluyendo las operaciones de la División de Patrullado Austral.
Un proyecto dividido en seis frentes
La construcción del muelle será el componente principal de un programa que contempla seis grandes frentes de infraestructura. El diseño incluye los obradores necesarios para sostener las tareas durante el invierno fueguino, un edificio de servicios marítimos y la urbanización del predio con sus servicios básicos.
A esto se suman las instalaciones destinadas a la logística antártica y, en etapas posteriores, la relocalización de la actual Base Naval Ushuaia y la construcción de viviendas para el personal.
El cronograma establece que, una vez alcanzada la primera etapa del muelle, la Armada avanzará hacia su terminación junto con las instalaciones destinadas a la actividad antártica. La planificación ubica ese tramo entre mediados y fines de 2029. Para 2028, en tanto, está previsto comenzar con la relocalización de instalaciones que actualmente funcionan en el centro de Ushuaia, mientras que durante 2029 se proyecta avanzar con el componente habitacional.
El cambio en el mecanismo de contratación constituye una de las principales diferencias respecto del esquema anterior. La etapa precedente había sido estructurada alrededor de una intervención integral del astillero estatal Tandanor, que participó de las primeras obras preparatorias y tenía prevista la construcción de grandes galpones para permitir el desarrollo de trabajos durante el invierno. El nuevo modelo abandona esa modalidad como mecanismo integral y divide la ejecución en distintos procesos de licitación.
El financiamiento, otro punto clave
La continuidad del proyecto estará vinculada además con el financiamiento previsto para 2027. El Gobierno proyecta incorporar más de $300.000 millones adicionales para la Base Naval Integrada dentro del Presupuesto Nacional del próximo año, que deberá ser tratado por el Congreso.
Esos recursos todavía no están aprobados. Por ese motivo, existe una diferencia entre el financiamiento disponible para poner en marcha las contrataciones y los fondos necesarios para sostener el avance de las obras durante el ejercicio 2027.
Durante 2026, el Decreto 867/2026 produjo modificaciones presupuestarias por aproximadamente $217.954 millones para el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas, destinadas a capacidades, equipamiento y adelantos a proveedores y contratistas. Si bien el Gobierno vinculó posteriormente ese refuerzo con la reactivación de proyectos estratégicos como la Base Naval Integrada de Ushuaia y la Base Conjunta Antártica Petrel, el decreto no asigna la totalidad de esos recursos específicamente a la obra de Ushuaia.
El costo global estimado de la Base Naval Integrada ronda actualmente los US$450 millones, aunque las proyecciones fueron modificándose durante los últimos años en función de los distintos diseños y etapas considerados.
Defensa asegura que será financiada con fondos argentinos
En paralelo con las definiciones de infraestructura y presupuesto, el ministro de Defensa, Carlos Presti, sostuvo que la nueva Base Naval Integrada será financiada íntegramente con recursos argentinos y descartó aportes provenientes de Estados Unidos, organismos multilaterales u otros países.
Presti también aclaró que el término “integrada” no implica la creación de una instalación militar multinacional. La denominación responde a la concentración de capacidades e instalaciones de la Armada Argentina en el nuevo complejo.
La precisión busca despejar además las especulaciones surgidas en torno a la participación estadounidense en actividades vinculadas con la Antártida y el Atlántico Sur. El Gobierno sostiene que otros países podrían utilizar eventualmente los servicios logísticos de Ushuaia para sus operaciones antárticas, pero sin participación extranjera en la propiedad, administración o financiamiento de la base.
La obra es presentada por Defensa como parte de una estrategia más amplia de fortalecimiento de la presencia argentina en el Atlántico Sur y de las capacidades logísticas vinculadas con la Antártida. En ese marco, el nuevo cronograma coloca el muelle como la pieza central de la primera etapa y establece, por primera vez, una meta física concreta: 240 metros construidos en los primeros 18 meses, sobre una extensión final proyectada de 585 metros.
