Clima Rio Grande: ver extendido

“Todo por Amor” refuerza su asistencia diaria sostenida con solidaridad y compromiso

Más de 85 familias reciben asistencia diaria en la Asociación Civil y Cultural Todo por Amor. La demanda creció en el último tiempo y ya hay listas de espera. El trabajo se sostiene con apoyo municipal, donaciones y un equipo comprometido.

RIO GRANDE.- La Asociación Civil y Cultural “Todo por Amor” asiste actualmente a unas 85 familias por día en la margen sur, en un contexto donde la demanda crece de manera constante. Su referente, Marta Gorosito, advirtió que desde la asunción del presidente Javier Milei la situación se profundizó.

Desde el cambio de gobierno se fue incrementando la cantidad de familias que piden ayuda. Hoy vienen, golpean y piden una vianda o lo que sea, pero que se les dé”, expresó.

Antes el comedor acompañaba a entre 40 y 50 familias. Hoy esa cifra casi se duplicó y continúa en aumento. Muchas de las personas que asisten tienen trabajos informales, pero no logran cubrir sus necesidades básicas. “Hay gente que trabaja, pero no le alcanza. Igual tiene que venir a un comedor”, sostuvo.

Asistencia diaria a 85 familias

El comedor funciona todos los días y entrega alimentos de forma permanente. No solo se reparten viandas, sino también productos para que las familias puedan continuar cocinando en sus casas.

“Todo lo que entra se entrega. Verdura, pan, harina, fideos, lo que haya. No se guarda nada porque sabemos que lo necesitan”, explicó Gorosito.

Las familias asistidas son, en su mayoría, numerosas. “Tenés familias de ocho o nueve personas. Tenés que hacer comidas bien llenadoras”, remarcó.

Asistencia domiciliaria y casos fuera del padrón

El trabajo del comedor también se extiende fuera del espacio físico. Dos colaboradores reparten alimentos en distintos barrios y alcanzan a otras 21 familias. “Uno tiene 11 familias y el otro 10. Es aparte de las 85 que vienen todos los días”, detalló.

Además, los martes se asiste a 10 familias más que no están registradas formalmente. “El que viene no se va con las manos vacías. Aunque sea un poco, siempre algo se le da”, afirmó.

El ropero comunitario, una ayuda que también abriga

El ropero comunitario es otro de los pilares del espacio. Allí se entregan prendas, calzado y abrigo, fundamentales ante la llegada del invierno. “La gente se pone la campera y se va con eso puesto. Ahí te das cuenta de la necesidad”, describió.

Desde la asociación piden donaciones en buen estado. “Que donen como si fuera para un familiar. No sacarse cosas de encima, sino dar con amor”, señaló.

También reciben utensilios, recipientes y elementos básicos para el hogar. “A veces vienen con tuppers que ya no dan más o sin tapa. Todo eso también lo necesitamos”, agregó.

Talleres, Pequeños Chef y contención

El comedor también funciona como un espacio de inclusión y aprendizaje. Allí se desarrolla el programa “Pequeños Chef”, una propuesta gratuita destinada a niños donde aprenden a cocinar.

Este programa se lleva adelante en articulación con el Municipio en el Centro Municipal de la Margen Sur. “Estamos hace dos años trabajando con los chicos en ese espacio que nos cedió el Municipio”, contó.

Además, durante la semana se brindan talleres gratuitos de costura, tejido y manejo de máquina de coser, donde los participantes aprenden corte y confección. “Son herramientas que después sirven para la casa o incluso para generar un ingreso”, explicaron.

Los lunes también hay encuentros de contención vinculados a la salud mental, y los domingos se realizan reuniones cristianas.

“Para nosotros lo espiritual también es importante. La gente se va con una palabra de aliento”, indicó María Inés una de las colaboradoras del comedor.

Un equipo que sostiene el trabajo

El funcionamiento del comedor se apoya en un equipo amplio de familiares y colaboradores que cumplen distintos roles.

Entre ellos se encuentran Sandra Gorosito, hermana de Marta, quien trabaja desde hace nueve años y participa del programa Cocineritos; Laura; María Inés Medina; Rafael Miño, jefe de cocina; Ana; Susana Balmaceda junto a su esposo José; y los colaboradores encargados del reparto de viandas.

También forma parte del equipo su hija, Micaela, enfermera profesional, junto a su esposo Facundo, quienes colaboran en eventos. A ellos se suma su esposo, Alejandro, quien se encarga de retirar las donaciones y colaborar con la logística.

“Somos un complemento. Cada uno tiene un rol y todos son importantes, desde el que cocina hasta el que barre”, destacó.

El respaldo del Municipio

Gorosito valoró el acompañamiento del Municipio de Río Grande, que brinda asistencia con alimentos y espacios para actividades. “Acá el Municipio está presente. Ese acompañamiento hizo que pudiéramos crecer”, afirmó.

El comedor cumplió nueve años de trabajo en febrero, en una celebración junto a las familias asistidas.

Pedido de ayuda a carnicerías

Desde la asociación hicieron un llamado a la solidaridad de carnicerías y comercios. “Aunque sea una vez cada quince días, si nos donan mondongo, hígado o algo, nos ayudaría muchísimo para variar el menú”, explicó.

Estos aportes permitirían preparar comidas más completas y alcanzar a más familias. “Si tuviera un refuerzo más, podría llegar a los que hoy me quedan afuera”, sostuvo.

Cómo colaborar

La Asociación Civil y Cultural “Todo por Amor” recibe donaciones de alimentos, ropa y distintos elementos.

Quienes deseen colaborar pueden comunicarse al 3425 95-3460, número de Marta Gorosito, para coordinar el retiro de las donaciones. “Nosotros vamos a buscar lo que nos quieran donar. Siempre estamos predispuestos”, señaló.

El comedor funciona en Coronel Machado 38, en el barrio José Hernández Austral, y continúa sosteniendo su tarea en un contexto donde la necesidad no deja de crecer.