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Miércoles 27 de mayo de 2026

Moody’s volvió a castigar a Tierra del Fuego por el deterioro fiscal

La calificadora redujo nuevamente la nota crediticia de la provincia y advirtió sobre el crecimiento del gasto, el peso de la estructura estatal, la caída de ingresos y la exposición de la deuda al dólar. El informe también mencionó el agravamiento del déficit previsional.

USHUAIA.- La situación financiera de la ñprovincia sumó una nueva señal de alarma luego de que Moody’s Local Argentina resolviera bajar otra vez la calificación crediticia de la provincia, en medio de un escenario marcado por el deterioro de las cuentas públicas y la pérdida de recursos.

La entidad ubicó la nota fueguina en BB-.ar con perspectiva estable y explicó que durante 2025 observó un empeoramiento fiscal mayor al previsto inicialmente. El análisis remarcó que el gasto provincial avanzó por encima de los ingresos disponibles, profundizando el desequilibrio de las finanzas públicas.

El informe sostiene que el Gobierno provincial incrementó sus erogaciones en un contexto económico adverso, atravesado por menor actividad productiva y una caída en fuentes relevantes de recaudación. Según el diagnóstico, la estructura estatal presenta un fuerte peso del gasto salarial, uno de los componentes más rígidos dentro del presupuesto provincial.

La calificadora señaló que el problema no radica en los trabajadores estatales, quienes también afrontan la pérdida de poder adquisitivo, sino en la dificultad de la administración para corregir un esquema de gasto cada vez más pesado sin una estrategia de fondo que permita ordenar las cuentas públicas.

En ese marco, el documento advierte que, cuando los ingresos disminuyen y el gasto permanece atado a obligaciones difíciles de reducir, el margen de maniobra del Estado se achica para sostener servicios, recomponer salarios y afrontar compromisos financieros.

Moody’s también describió un contexto económico desfavorable para Tierra del Fuego. Entre los factores negativos mencionó la retracción de la actividad industrial y la desaceleración del turismo, dos sectores que tienen fuerte incidencia en la economía provincial.

A ese escenario se suma la caída real de las regalías hidrocarburíferas vinculada a una menor producción de gas y petróleo, ingresos que históricamente tuvieron peso dentro de las finanzas fueguinas.

La nueva baja reactivó además el debate político sobre la falta de una estrategia de reconversión productiva en la provincia. El informe vuelve a poner sobre la mesa las dificultades de un modelo económico fuertemente apoyado en la industria promocionada, el empleo público, el turismo y los recursos hidrocarburíferos.

El análisis impacta directamente sobre la gestión de Gustavo Melella, que transita su segundo mandato al frente de la provincia sin haber impulsado una transformación estructural orientada a diversificar la matriz económica fueguina.

Otro de los puntos observados por la calificadora fue el crecimiento del déficit previsional, considerado uno de los factores que continúan presionando sobre las cuentas públicas provinciales en un contexto de recursos cada vez más limitados.

En paralelo, el informe expuso un fuerte incremento de la deuda pública y financiera de la provincia. Según los datos difundidos, el stock pasó de 22.131 millones de pesos en 2021 a una proyección de 137.375 millones para 2025.

Sin embargo, uno de los aspectos que más preocupación genera es la composición de esa deuda. Moody’s indicó que más del 91 por ciento de los compromisos financieros provinciales se encuentra nominado en moneda extranjera, principalmente en dólares.

Ese escenario deja a Tierra del Fuego especialmente expuesta frente a eventuales devaluaciones. Cada incremento del tipo de cambio provoca automáticamente un aumento del peso de la deuda medida en pesos, aun cuando la provincia no tome nuevo endeudamiento.

El informe compara esa situación con la de una familia que percibe ingresos en pesos pero mantiene obligaciones en dólares, donde cada suba de la moneda estadounidense encarece los compromisos pendientes.

Finalmente, la calificadora dejó abierta la posibilidad de nuevas revisiones negativas si continúan deteriorándose los recursos propios de la provincia, empeoran los resultados fiscales o aumentan las tensiones vinculadas al cumplimiento de las obligaciones crediticias.