El presidente de EEUU , Donald Trump, firmó este lunes una orden ejecutiva para revisar las recomendaciones sobre las vacunas infantiles y avanzar con un esquema que contempla aplicar algunas dosis en visitas médicas separadas. La medida refleja una postura que el mandatario sostiene desde hace años y que vuelve a poner en el centro del debate la política de inmunización en el país, mientras Estados Unidos atraviesa un brote de sarampión que amenaza con hacerle perder el estatus de eliminación de la enfermedad.

La orden plantea separar la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) en tres inyecciones diferentes, administradas en consultas médicas separadas. Además, establece que el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) profundice la investigación sobre las inmunizaciones, según una hoja informativa difundida por la Casa Blanca . El problema es que las vacunas individuales contra el sarampión, las paperas y la rubéola que propone Trump no están disponibles actualmente en EEUU.
Durante un acto en el Despacho Oval, Trump fue todavía más allá y afirmó que los niños de un año deberían recibir sus vacunas separadas en cinco visitas médicas diferentes.
La decisión generó preocupación entre especialistas en salud pública, que advierten que retrasar las aplicaciones puede dejar a los niños expuestos a enfermedades prevenibles antes de que regresen a una nueva consulta. Las vacunas infantiles, así como las combinaciones y los momentos en los que se administran, atraviesan estudios rigurosos antes de ser recomendadas y cuentan con controles de seguridad que continúan durante años.

Aunque la orden ejecutiva apunta a modificar las recomendaciones federales, los estados son los que tienen la autoridad para establecer los requisitos de vacunación de los alumnos en las escuelas. El documento de la Casa Blanca señala que aquellos estados que cuentan con leyes de vacunación escolar deberían considerar actualizarlas para adaptarlas a las nuevas recomendaciones del Gobierno federal.
Trump e investigaciones del presunto vínculo de las vacunas y el autismo
A pesar de ese cambio de tono, Trump volvió a insistir en su preocupación por el supuesto vínculo entre las vacunas y el autismo, una relación que no cuenta con respaldo científico. En las últimas semanas, el presidente aumentó la presión sobre su secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., para que determine las causas del autismo, una investigación que el funcionario había prometido profundizar con nuevos estudios.
Durante una reunión de gabinete celebrada el mes pasado, Trump le preguntó públicamente a Kennedy: “¿Cómo vas con la investigación sobre el autismo?”. El secretario respondió: “Tendremos una respuesta para usted”.
Sin embargo, el consenso científico y décadas de investigaciones concluyeron que no existe una relación entre las vacunas infantiles y el autismo. El propio Kennedy volvió a sostener el lunes que, en su opinión, un factor ambiental todavía desconocido sería responsable del aumento de los diagnósticos de autismo y aseguró que su departamento difundirá los resultados de sus investigaciones “tan pronto como estén listos”.
La nueva orden ejecutiva llega además en un momento particularmente sensible para EEUU: comienza el ciclo escolar en todo el país mientras continúa un brote de sarampión que, según especialistas, podría hacer que la nación pierda su condición de país libre de transmisión endémica de esa enfermedad.
Fuente: https://www.ambito.com/
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