CORDOBA.- El elenco de Barrio Alberdi rubricó un capítulo inédito en su recorrido institucional al coronarse en el campeonato de la máxima categoría tras batir a River en una definición cambiante escenificada en el estadio Mario Alberto Kempes. La alineación comandada por Ricardo Zielinski superó las adversidades del trámite y volvió a dejar una marca imborrable frente al conjunto millonario en un choque por el título.
El cotejo definitorio ofreció alternativas desde el pitazo inicial, mostrando a un cuadro pirata dinámico que puso a prueba la resistencia del arquero Santiago Beltrán mediante los intentos de Lucas Passerini y Emiliano Rigoni.
Pese a ese empuje cordobés, la escuadra conducida por Eduardo Coudet inauguró la chapa a los 17 minutos de la etapa inicial mediante una combinación que inició Marcos Acuña, continuó con una habilitación de Tomás Galván tras rebasar la marca de Rigoni y culminó con la definición de Facundo Colidio.
La respuesta de los dirigidos por Zielinski no se hizo esperar, logrando restablecer la paridad sobre los 26 minutos. El volante Lucas Zelarayán se encargó de enviar un tiro de esquina con extrema precisión para que Leonardo Morales conectara un frentazo directo a la red, registrando su bautismo de gol con la camiseta celeste.
Luego de un primer segmento caracterizado por el despliegue físico y la paridad en el juego, la escuadra de Núñez retomó la delantera en el marcador durante el complemento. A los 15 minutos del segundo período, Colidio rompió líneas por el sector central del campo de juego y descargó la pelota hacia la posición de Galván, quien acomodó el esférico y sacó un remate cruzado que significó el transitorio 2-1.
Video: Julio Alday
Aquel pasaje favorecía las pretensiones de los de Coudet, quienes asumieron el control del trámite y administraban el balón frente a un adversario que acusaba el impacto del resultado adverso. No obstante, las variantes implementadas modificaron radicalmente el rumbo del compromiso en las acciones finales.
Cuando el cronómetro marcaba los 40 minutos del complemento, el juez Yael Falcón Pérez fue convocado por el sistema de revisión de video a raíz de una mano cometida por Lautaro Rivero dentro de su propia área penal tras un disparo de Nicolás Fernández. El referí constató la infracción y otorgó la pena máxima para la entidad de Córdoba, situación que el propio delantero ingresado resolvió con un remate esquinado que decretó el 2-2.
El golpe letal se consumó escasos tres minutos después del empate parcial, cuando un centro enviado por Franco Vázquez tras recuperar un balón dividido en el piso recorrió el área millonaria y encontró nuevamente la aparición de Fernández por el sector opuesto para decretar el definitivo 3-2.
El epílogo mostró la desesperación del equipo derrotado en busca del empate, sumando a Juan Fernando Quintero a la ofensiva mientras Coudet se retiraba expulsado debido a sus insistentes reclamos al cuerpo arbitral. En la acción de cierre, Morales rechazó la pelota sobre la misma línea de sentencia para preservar una victoria histórica en las vitrinas de la institución cordobesa.
Las declaraciones posteriores reflejaron el impacto de la conquista obtenida en suelo mediterráneo, donde Rigoni manifestó sus sensaciones al borde del llanto. “Es difícil hablar en estos momentos, hay mucha emoción. No tiene precio. Dejaría cualquier cosa por vivir este momento”, expresó el mediocampista, quien además ponderó el sacrificio del plantel a lo largo del año al afirmar que poseen mucho orgullo por el club y trabajaron en las etapas complejas para campeonar frente a un digno rival. Asimismo, calificó a su director técnico al señalar que el Ruso es como un padre para ellos.
Por su parte, Zelarayán exteriorizó su alegría rememorando las expectativas que albergaba desde las divisiones formativas. “Siempre tuve la misma ilusión con Belgrano. Desde que venía a la cancha soñaba con verlo campeón. Siempre dije que iba a volver joven para sacar campeón a Belgrano y lo logramos”, aseveró el enganche y referente del equipo, rescatando la perseverancia grupal y proyectando que en la jornada de mañana más de la mitad de Córdoba va a estar teñida de celeste.
En tanto, la gran figura del encuentro por sus intervenciones decisivas de cara a la red detalló sus impresiones tras saltar al campo desde el banco de suplentes. “Es una locura. Dios me dio esto. Hoy entré y metí dos goles, la verdad es de película”, exclamó Fernández, concluyendo que lucha día a día por su rendimiento y manifestando su felicidad hacia toda la parcialidad celeste.
La obtención de este trofeo se fundamentó en una estructura colectiva armada en base al arraigo institucional de futbolistas de vasta trayectoria internacional. Las vueltas al club de Zelarayán, Rigoni y Vázquez operaron como estandartes de una campaña que persiguió la meta del campeonato desde sus respectivos retornos, logrando concretar la primera consagración de liga nacional para el Pirata.
El logro adquirió un significado particular para el entrenador Zielinski, quien ya poseía un lazo histórico con la institución tras la recordada definición por la promoción en la temporada 2011. Transcurridos quince años de aquel hito en la Ciudad de Buenos Aires, el director técnico de 66 años guio al plantel hacia su primera estrella oficial y obtuvo de manera simultánea su primer galardón profesional en los bancos de suplentes.
La escuadra celeste capitalizó sus momentos de resistencia para alzar una copa que modificará de manera sustancial la historia del deporte cordobés, asegurándose además una plaza de clasificación directa para la próxima edición de la Copa Libertadores.
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