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Augusto vuelve a luchar por su vida y su familia pide ayuda para afrontar el tratamiento

Tiene 6 años y es de Río Grande. Después de haber enfrentado una leucemia, sufrió una recaída que obligó a un trasplante de médula. Ahora permanece internado en terapia intensiva del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez por una grave complicación renal. Sus padres iniciaron una campaña solidaria para afrontar los gastos de la estadía en Buenos Aires.

RÍO GRANDE.- A los seis años, Augusto enfrenta una nueva batalla contra la enfermedad que cambió la vida de toda su familia. El niño riograndense permanece internado en la terapia intensiva del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, en Buenos Aires, debido a una severa complicación renal que le provocó una importante retención de líquidos y comprometió el funcionamiento de sus pulmones.

En las últimas horas, la obra social SMATA logró autorizar el medicamento que permitirá iniciar esta nueva etapa del tratamiento, una noticia que la familia recibió con alivio en medio de un cuadro de extrema complejidad.

La historia de Augusto comenzó cuando tenía apenas un año y medio. Tras una serie de estudios, los médicos confirmaron que padecía leucemia.

“Fue un golpe que nos cambió la vida por completo. Queríamos creer que se trataba de un error, pero después de muchos estudios llegó el diagnóstico. Desde ese momento decidimos que íbamos a luchar junto a él”, recordó su mamá, Federica Maidana.

El pequeño atravesó dos años de tratamiento, primero con medicación endovenosa y luego por vía oral. Tras finalizar esa etapa, regresó junto a su familia a Río Grande y continuó con controles médicos periódicos.

Sin embargo, el 5 de agosto de 2025, cuando ya había pasado más de un año desde la finalización del tratamiento, la enfermedad reapareció.

“La recaída fue mucho más fuerte. No solo afectó la médula, sino también ambos testículos, por lo que fue necesario extirparlos”, relató su madre.

Ese diagnóstico obligó a reiniciar un tratamiento de alta complejidad y posteriormente realizar un trasplante de médula ósea. El donante fue su propio padre, quien resultó compatible.

La intervención se llevó adelante en la Fundación Favaloro y luego Augusto continuó su recuperación y seguimiento en el Hospital Gutiérrez.

“No hay una sola etapa que no duela”

Para Federica, cada instancia del tratamiento dejó una huella imborrable. “No hay una sola etapa que sea fácil. Cada internación, cada estudio y cada procedimiento dejan una marca en toda la familia”, expresó.

Entre los momentos más difíciles recordó las cirugías de urgencia, las innumerables intervenciones médicas y la decisión de autorizar la extracción de los testículos de su hijo para darle mayores posibilidades de superar la enfermedad.

“Ver a un hijo atravesar tanto sufrimiento es algo que no se puede explicar con palabras. Pero Augusto siempre nos enseñó a seguir adelante con una sonrisa”, afirmó.

Una lucha que también es económica

Desde la última recaída, la familia permanece instalada en Buenos Aires para acompañar a Augusto durante el tratamiento.

La permanencia lejos de Río Grande implicó dejar atrás el trabajo, la rutina y gran parte de sus ingresos, mientras continúan afrontando gastos diarios vinculados con alojamiento, alimentación y traslados.

Aunque el tratamiento médico cuenta con cobertura, los costos derivados de la estadía representan un esfuerzo económico permanente.

Por ese motivo, los padres de Augusto iniciaron una campaña solidaria para solicitar el acompañamiento de la comunidad.

Quienes deseen colaborar pueden hacerlo mediante una transferencia al alias augustotdf, correspondiente a Federica Maidana, del Banco Galicia.

Cada aporte permitirá ayudar a la familia a permanecer junto a Augusto mientras continúa librando la batalla más importante de su vida.