Detectan antecedentes de parásitos en heces de perros y estudian el riesgo sanitario en Ushuaia
Una investigación científica realizada en 2018 detectó parásitos en el 32,5% de las muestras analizadas. Un nuevo trabajo del CADIC, la UNTDF, el Ministerio de Salud y el Municipio busca actualizar los datos, identificar las zonas de mayor presencia y evaluar posibles riesgos para las personas.
USHUAIA.- La presencia de parásitos en materia fecal canina en espacios públicos de Ushuaia vuelve a ser objeto de investigación científica. Un equipo integrado por especialistas del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF), el Ministerio de Salud provincial y la Municipalidad desarrolla un relevamiento para identificar los organismos presentes en plazas y espacios verdes, conocer su distribución y aportar información para prevenir posibles enfermedades transmisibles a las personas.
El trabajo busca determinar qué parásitos se encuentran en las muestras recolectadas, cuáles son las zonas con mayor presencia y qué medidas de prevención podrían implementarse. Por el momento, no se difundieron resultados definitivos del nuevo relevamiento que permitan establecer cuáles son los sectores más afectados ni cuantificar el riesgo sanitario actual.
Un antecedente científico en la ciudad
La investigación cuenta con un antecedente relevante. Un estudio científico publicado en 2020, basado en muestras recolectadas en Ushuaia durante 2018, analizó 80 muestras de materia fecal canina. El 32,5% resultó positivo a la presencia de parásitos, con siete especies o grupos identificados.

Entre los organismos detectados figuraron Toxocara canis, Giardia spp. y Echinococcus spp. o Taenia spp., además de otros parásitos intestinales. Algunos tienen potencial zoonótico, es decir, pueden transmitirse de animales a personas bajo determinadas condiciones.
El resultado constituye un antecedente local, pero no describe necesariamente la situación actual. Las muestras corresponden a un período específico y el porcentaje obtenido no puede interpretarse como la proporción de perros infectados en Ushuaia ni como una medición de la contaminación vigente en sus plazas.
Cómo se desarrolla el relevamiento
Los investigadores recolectan muestras en plazas, parques recreativos y sectores próximos a establecimientos educativos. Cada muestra se registra según su procedencia y luego se somete a técnicas de laboratorio para detectar huevos y otras formas parasitarias.
La información permitirá elaborar un mapa de distribución que ayude a reconocer posibles concentraciones territoriales. El equipo también busca comparar los resultados con antecedentes sobre la presencia de perros sueltos e incorporar información sobre las prácticas de tenencia de mascotas.
El proyecto es impulsado por investigadores vinculados al CADIC y la UNTDF, con participación del Ministerio de Salud y del Municipio de Ushuaia. Entre los referentes mencionados se encuentran Guillermo Deferrari y Mercedes Manté, del ámbito universitario y científico.
La iniciativa comenzó con estudios exploratorios y continúa condicionada por la disponibilidad de recursos para sostener los análisis y ampliar el alcance territorial del trabajo. Aunque el relevamiento se concentra actualmente en Ushuaia, existen antecedentes de estudios preliminares en Río Grande y Tolhuin.
Qué parásitos pueden afectar a las personas
El riesgo depende del organismo identificado y de la forma en que se produce la exposición. No todos los parásitos detectados en perros infectan a las personas, y la presencia de huevos o formas parasitarias en una muestra no demuestra por sí sola que se haya producido un contagio humano.
Entre los organismos de interés sanitario se encuentra Toxocara canis. La ingestión accidental de sus huevos, que pueden permanecer en el ambiente, puede provocar toxocariasis y afectar distintos órganos, incluida la vista.
Giardia puede causar trastornos intestinales y transmitirse por la ingestión de quistes presentes en agua, alimentos o superficies contaminadas. Por su parte, determinadas especies de Echinococcus pueden provocar equinococosis, una enfermedad que puede comprometer órganos como el hígado y los pulmones.
Estas posibilidades justifican el estudio de las heces caninas en espacios compartidos, aunque no permiten afirmar que existan actualmente brotes de enfermedades vinculados con las plazas de Ushuaia.
La prevención también depende de la tenencia responsable
Los investigadores remarcan que los animales tratados contra los parásitos pueden volver a exponerse si circulan sin supervisión y entran en contacto con otros perros o ambientes contaminados. Por eso, la prevención requiere controles veterinarios, desparasitación indicada por profesionales, recolección de las heces y evitar que las mascotas deambulen libremente.
En paralelo, el equipo prepara actividades de concientización para informar a los vecinos sobre los parásitos, las posibles vías de transmisión y las medidas preventivas.
El objetivo final es disponer de información actualizada que permita orientar las acciones sanitarias y ambientales. Hasta que se conozcan los resultados del nuevo relevamiento, el antecedente científico de 2018 aporta una referencia concreta, pero no alcanza para determinar qué sectores de Ushuaia presentan hoy una mayor presencia de parásitos ni cuál es el nivel de exposición de la población.
