Cardozo Milán flamante Licenciado en Seguridad Pública tras presentar una investigación sobre el estrés en los bomberos
El oficial subinspector obtuvo la máxima calificación por un Trabajo Integrador Final presentado en la UNTDF, en el que analizó los factores emocionales, físicos, estructurales y organizacionales que atraviesan los policías que cumplen funciones en la División Bomberos Río Grande. El estudio advierte que la falta de abordaje de estas situaciones también puede repercutir en la calidad del servicio que se brinda a la comunidad.
RÍO GRANDE.- Este viernes, Carlos Gabriel Cardozo Milán obtuvo el título de Licenciado en Seguridad Pública en la Universidad Nacional de Tierra del Fuego luego de defender su Trabajo Integrador Final, una investigación centrada en las condiciones emocionales y laborales de los efectivos de la División Bomberos Río Grande de la Policía de Tierra del Fuego.
El trabajo, titulado “El estrés y la contención emocional en los efectivos que prestan servicios en la División Bomberos Río Grande de la Policía de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, durante el año 2025”, recibió la calificación máxima, 10.
La defensa se realizó en la sede Río Grande de la UNTDF ante una mesa examinadora integrada por la profesora Patricia Varas, quien la presidió, y los profesores Fanny Sánchez y Esteban Rodríguez. La dirección del trabajo estuvo a cargo de los licenciados Ignacio Borrone y Pablo Alejandro Cabrera.

La investigación aborda una situación particular dentro de la Policía provincial. Se trata de efectivos que, además de desempeñarse como policías, cumplen funciones específicas como bomberos y, por las características de esa tarea, quedan expuestos a situaciones de emergencia y distintos factores de estrés.
Cardozo Milán analizó no sólo las consecuencias emocionales de las intervenciones de alta complejidad, sino también otros factores que forman parte de las condiciones laborales del personal, entre ellos estresores emocionales, físicos, estructurales y organizacionales.
El estudio plantea que estas situaciones pueden afectar el bienestar de los propios efectivos y que, cuando no son abordadas mediante mecanismos adecuados de prevención, contención y acompañamiento, también pueden repercutir sobre el desempeño laboral y la calidad de la respuesta que se brinda a la comunidad.
Para desarrollar la investigación, Cardozo Milán realizó una encuesta anónima a 20 de los 29 efectivos operativos de la División Bomberos Río Grande y llevó adelante ocho entrevistas en profundidad.
Entre ellas se destacó la realizada a la licenciada Alicia Galfasó, especialista en Psicología y Psicotraumatología en la Emergencia y referente nacional de la Red PAE, Primeros Auxilios Emocionales.
Exposición a situaciones de alto impacto
Los resultados de la investigación permitieron dimensionar las situaciones que atraviesa el personal. El 85% de los encuestados participó durante el último año en emergencias consideradas de alta gravedad, mientras que el 70% tuvo contacto con personas fallecidas.
Las intervenciones que involucran a menores de edad aparecen entre las experiencias identificadas como de mayor impacto emocional.
Pero la investigación también puso el foco sobre factores relacionados con las condiciones materiales y organizativas de la actividad. El 80% de los efectivos señaló la falta de recursos y equipamiento como un problema frecuente o permanente.
En relación con las consecuencias sobre el personal, la mitad de los consultados manifestó haber tenido dificultades para dormir y el 45% señaló haber experimentado agotamiento emocional.
“Los síntomas aparecen en niveles moderados, pero eso no significa que no haya impacto. En una cultura donde mostrarse vulnerable se vive como debilidad, mucho del malestar no se dice”, explicó Cardozo Milán.
El acompañamiento entre compañeros
Otro de los aspectos relevados fue la manera en que los propios integrantes de las guardias afrontan las situaciones vividas durante las intervenciones.
Después de una emergencia, los bomberos suelen reunirse para conversar sobre lo sucedido, revisar el procedimiento y compartir sus experiencias. El trabajo identifica esta práctica como una forma espontánea de defusing, una herramienta utilizada dentro de los primeros auxilios emocionales.
“Sin saberlo, están aplicando una técnica reconocida de primeros auxilios emocionales, el defusing. Es una fortaleza enorme, pero ellos mismos reconocen que no alcanza sin un profesional”, señaló el investigador.
La investigación también determinó que no existe un protocolo específico de acompañamiento emocional destinado al personal de Bomberos y que la asistencia institucional se activa principalmente cuando el propio trabajador solicita ayuda.
En ese contexto, el 65% de los efectivos consultados manifestó que estaría dispuesto a recibir asistencia por parte de la institución, aunque planteó como condición que se garantice la confidencialidad.
Las propuestas de la investigación
A partir de los resultados obtenidos, Cardozo Milán propone incorporar herramientas de cuidado emocional desde la formación inicial de los futuros policías y desarrollar capacitaciones específicas sobre manejo del estrés.
El trabajo también plantea formar referentes dentro de la propia División y establecer mecanismos de acompañamiento profesional después de intervenciones que involucren víctimas fatales o menores.
Entre las recomendaciones figuran además garantizar la confidencialidad de quienes soliciten asistencia, incorporar profesionales de salud mental, capacitar a los responsables de las guardias y evaluar posibles modificaciones en el régimen de guardias rotativas.
El objetivo es que el cuidado emocional de quienes intervienen en situaciones de emergencia forme parte de una estrategia preventiva y no quede limitado a la atención posterior de los casos más graves.
“Cuidar emocionalmente a quienes intervienen en emergencias no es un beneficio accesorio. Es una condición para preservar la salud del personal y mejorar el servicio que se le brinda a la comunidad”, sostuvo Milán.
Una formación vinculada con su experiencia
Cardozo Milán egresó en 2017 de la Escuela de Cadetes de la Policía provincial y posteriormente desarrolló parte de su carrera en áreas de investigación.
Antes había integrado el cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de Río Grande, experiencia que también tuvo incidencia en la elección del tema de su investigación. Actualmente se desempeña además como instructor en gestión del riesgo y respuesta a emergencias.
Su graduación se produjo en el marco de la primera cohorte del Ciclo de Complementación Curricular de la Licenciatura en Seguridad Pública de la UNTDF, carrera que comenzó a dictarse en 2022 a partir de un convenio entre el Gobierno provincial y la universidad.
Cerca de un centenar de policías y penitenciarios de Río Grande y Ushuaia iniciaron aquella primera cursada. La propuesta permitió completar la formación universitaria de integrantes de las fuerzas de seguridad y vincular ese proceso académico con las experiencias y problemáticas concretas del trabajo cotidiano.
