La última foto de Gustavo Melella y Walter Vuoto fue este tomada domingo durante una recorrida por la obra de la nueva central termoeléctrica de Ushuaia. Una actividad de gestión que también volvió a reunir políticamente al gobernador y al intendente cuando 2027 empieza a estar cada vez más cerca.
La reforma constitucional cambió buena parte de esa discusión. El Gobierno había convocado mediante el Decreto 751/26 a elecciones de convencionales para el 9 de agosto, pero la jueza electoral Mariel Zanini declaró la nulidad de esa convocatoria. Después, la Legislatura avanzó con la derogación de la Ley 1529 y esa decisión quedó convertida en la Ley 1626, que abrogó la norma que había declarado necesaria la reforma. El Ejecutivo apeló el fallo y también cuestionó judicialmente la nueva ley.
Mientras ese camino no tenga una definición, la posibilidad de otra candidatura de Melella a gobernador aparece cada vez más condicionada. Y ahí empieza la discusión por la sucesión.
El esquema que circula tiene tres nombres: Walter Vuoto para gobernador, Victoria Vuoto para intendenta de Ushuaia y Melella nuevamente por la Intendencia de Río Grande.
Puede cerrar entre las conducciones
El problema estará más abajo. Melellismo y vuotismo construyeron durante años estructuras propias, disputaron recursos y atravesaron fuertes diferencias por la coparticipación, por intereses propios, por cuestiones políticas y hasta por cuestiones que se acercaban a situaciones personales. Además, sus militancias se conocen, pero no necesariamente confían entre sí, de hecho, la desconfianza sobrevuela cada sector. Una foto conjunta entre sus principales dirigentes trató de mostrar otra cara aunque eso no se logró y no eliminó la historia.
En el PJ se habla de internas, aunque también se trabaja para llegar a una lista de unidad, algo que parece muy lejos de concretarse y ya hay antecedentes. Una lista única puede evitar una disputa partidaria; otra cosa es conseguir que las bases acompañen con entusiasmo un acuerdo cerrado arriba.
En este escenario se encuentra Martín Pérez. El intendente de Río Grande no oficializó una candidatura, pero ya tiene un lugar propio en la discusión provincial y cualquier armado para 2027 deberá contemplar su peso político al que todos miran y respetan.
Por afuera aparece La Libertad Avanza, que recoge un voto circunstancial asociado a una marca nacional. Varios de sus dirigentes vienen incluso de sectores del PJ que hoy cuestionan. Para algunos, el sello libertario también pudo ofrecer un camino más corto hacia candidaturas que dentro de estructuras tradicionales exigían internas bastante más difíciles. La pregunta será cuánto hay de identidad política y cuánto de oportunidad electoral.
Distinto es el lugar de Somos Fueguinos, que viene afirmándose como una construcción provincial, con representación legislativa, identidad local y una estructura que no depende de los vaivenes nacionales ni de las órdenes de un escritorio en Buenos Aires. Esa autonomía le da un lugar propio en la discusión de 2027.
El escenario todavía está abierto. Melella y Vuoto pueden acordar, Martín Pérez puede disputar, Somos Fueguinos puede seguir creciendo y los libertarios tendrán que demostrar cuánto de su voto pertenece realmente a Tierra del Fuego.
Después, como siempre, decidirán los fueguinos.
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