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Miércoles 15 de abril de 2026

Revelan los secretos de los bosques de algas que emergen y se ocultan en el litoral fueguino

Una expedición técnica logró registrar la biodiversidad de los ecosistemas intermareales dentro de la Reserva Costa Atlántica. El estudio, centrado en las formaciones de cachiyuyo que quedan a la vista según el ciclo de las mareas, busca generar datos precisos para el monitoreo ambiental y la protección de las especies marinas que dependen de estas estructuras vegetales en el norte de la provincia.

USHUAIA.- La Fundación Por el Mar completó un relevamiento científico en el área protegida local para estudiar los denominados bosques fantasmas. Se trata de praderas de macroalgas que habitan la zona costera y cuya visibilidad depende directamente del movimiento del agua, apareciendo durante la bajamar y ocultándose por completo cuando sube la marea.

Este ecosistema representa uno de los entornos menos explorados de Tierra del Fuego, por lo cual la recolección de información primaria resulta fundamental para entender su funcionamiento y su reacción ante las variaciones ambientales globales.

El biólogo Ramiro Braga, integrante del equipo de investigación, resaltó que esta salida al campo es el inicio de un proceso de estudio prolongado que contó con el soporte técnico de la Secretaría de Ambiente provincial. El propósito de la iniciativa consiste en explorar y documentar la presencia de la especie Macrocystis pyrifera y la vida que se desarrolla a su alrededor.

Según explicó Cristian Lagger, director científico de la organización, la denominación de estos bosques responde a su naturaleza dinámica, ya que el ojo humano solo puede percibirlos en determinados momentos del día.

Durante las jornadas de trabajo en el intermareal, los especialistas analizaron diferentes sectores, desde las áreas más superficiales hasta las zonas de mayor profundidad. Los resultados preliminares arrojaron la medición de más de 160 algas y la identificación de unas 15 especies de animales asociados, entre los que se cuentan vertebrados e invertebrados.

Braga sostuvo que el monitoreo permite comprender a la planta gigante no como un elemento solitario, sino como una estructura natural que organiza y da sustento a múltiples organismos.

Aunque a simple vista las superficies de las algas pueden parecer deshabitadas, una observación minuciosa bajo las rocas revela un panorama diferente. En esos refugios se encuentran ejemplares de pulpos, estrellas de mar, caracoles y pequeños crustáceos que buscan protección.

Además, cuando el mar recupera terreno, el ambiente se transforma para recibir a especies de mayor tamaño y movilidad, tales como rayas y tiburones, lo cual confirma que el sistema mantiene una actividad constante y una funcionalidad ecológica de gran importancia.

La preocupación de los expertos radica en que, a diferencia de lo que ocurre en otras partes del mundo donde estos bosques están desapareciendo, en las costas fueguinas todavía se mantienen estables. Esta persistencia convierte al litoral de la provincia en un laboratorio natural de relevancia mundial para estudiar cómo estas formaciones actúan como indicadores de salud del océano. En este sentido, la Ley 1589 vigente en la jurisdicción ofrece un marco normativo para el manejo sostenible de estos recursos, aunque los científicos insisten en que todavía existe una escasez de registros históricos para comparar la evolución del sistema.

Finalmente, el equipo de investigación hizo hincapié en la necesidad de integrar estos conocimientos con la comunidad riograndense. Para los especialistas, la protección efectiva de estos ambientes depende de que la sociedad conozca su existencia y aprecie su valor como patrimonio natural.

El trabajo busca acercar a los vecinos al mar y fomentar una conciencia de conservación sobre un recurso que funciona como alimento y resguardo para la fauna regional, posicionándose como un escudo natural frente a las presiones del cambio climático.