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Miércoles 26 de agosto de 2026

La intervención nacional posterga la obra de la nueva terminal de catamaranes

Aunque el grupo Mirgor ya entregó el proyecto técnico finalizado para modernizar el muelle fueguino, la gestión centralizada de la administración de Javier Milei traba el inicio de los trabajos. La falta de avales de la intervención federal mantiene en suspenso una inversión privada de gran impacto para el turismo y la logística antártica.

USHUAIA.- La Dirección Provincial de Puertos de Tierra del Fuego se encuentra a la espera de definiciones burocráticas para dar luz verde a una nueva estación de pasajeros en la capital fueguina. Se trata de un desarrollo financiado íntegramente por capitales privados del grupo Mirgor que apunta a renovar de forma integral la infraestructura portuaria.

A pesar de que la empresa ya presentó la documentación técnica y los esquemas logísticos, el esquema de intervención que el Poder Ejecutivo Nacional mantiene sobre la terminal marítima funciona como un obstáculo que impide el comienzo de cualquier movimiento de obra.

Esta parálisis en las decisiones operativas frena la necesaria actualización de las instalaciones en el extremo sur del país, justo en un momento donde la afluencia de visitantes y científicos requiere servicios de mayor calidad.

El objetivo de la edificación proyectada es reafirmar la posición de la ciudad como acceso principal al continente blanco y apuntalar el nodo logístico de la región. Sin embargo, el avance real de la obra depende hoy exclusivamente de los plazos de la intervención federal, que actúa como un embudo administrativo para las transformaciones que el sector reclama con urgencia.

El diseño de la futura terminal busca dar una respuesta eficiente al volumen de turistas y al despliegue de las tareas en el sector antártico. La idea arquitectónica propone un espacio moderno y con altos estándares de seguridad para agilizar el embarque de pasajeros y mejorar la dinámica de los catamaranes que operan en el Canal Beagle.

La propuesta elevada por el grupo inversor detalla la creación de un edificio con equipamiento de última generación y una reorganización de los sectores de circulación. La meta central es elevar la capacidad del puerto ante el incremento constante en el arribo de cruceros y buques de investigación.

Sin la firma de la autoridad nacional que actualmente supervisa la terminal, estas mejoras estructurales no pueden salir del plano, lo que posterga un crecimiento que resulta de suma importancia para la actividad económica de la isla.

El actual escenario siembra dudas en el ámbito empresarial, que observa cómo una inversión lista para ser ejecutada permanece bloqueada por la gestión centralizada desde Buenos Aires. Una infraestructura de este tipo no solo elevaría la calidad de atención al viajero, sino que otorgaría a la provincia una posición de vanguardia frente a otros competidores del Atlántico Sur.

Por ahora, los actores del sector portuario aguardan que se desate el nudo burocrático para que Ushuaia pueda finalmente concretar su transformación en un polo logístico de nivel internacional.