USHUAIA.- El impacto visual y social de las viviendas destruidas en la ciudad petrolera generó una reacción inmediata en el Fin del Mundo. El fenómeno ocurrido en el norte patagónico forzó a la comunidad local a observar con mayor detenimiento lo que sucede en los cerros de nuestra propia jurisdicción.
Según la mirada técnica de los expertos, la combinación de suelos frágiles y el avance de la construcción sin control previo configura un escenario que demanda atención urgente para evitar consecuencias irreversibles.

Si bien las características del suelo difieren entre ambas regiones, el riesgo de fondo presenta coincidencias que preocupan. Comodoro Rivadavia sufrió la inestabilidad de sus arcillas, pero en el caso de Ushuaia el peligro se encuentra en el till glaciario, compuesto por sedimentos que recubren los montes Martial y Susana.
El factor común en estos procesos de remoción es el manejo del agua, que en Tierra del Fuego encuentra una complicación extra derivada directamente del desmonte y la falta de cobertura vegetal.

La vegetación autóctona de lengas y ñires cumple un rol que excede lo paisajístico, ya que actúa como un soporte estructural para la montaña. Las raíces de estos ejemplares funcionan como una red de contención que amarra la tierra a la roca firme, mientras que la turba y el sotobosque operan como reguladores hídricos.
Cuando se elimina esta protección natural para la apertura de trazados viales o la edificación de casas, el suelo pierde su capacidad de absorción y queda expuesto a deslizarse ante precipitaciones intensas o durante los períodos de deshielo.
A este panorama se le suma la amenaza latente de la Falla Magallanes-Fagnano, un elemento de riesgo tectónico que no está presente en la zona del desastre chubutense. Los especialistas advierten que una ladera debilitada por la deforestación y cargada de humedad extrema se vuelve sumamente frágil frente a un movimiento telúrico.

Un sismo que habitualmente no representaría un peligro mayor podría transformarse en el iniciador de un desplazamiento de tierra a gran escala sobre sectores ya intervenidos.
La experiencia reciente en el barrio Sismográfica demuestra que ignorar los informes geológicos suele terminar en pérdidas materiales totales para los vecinos. En los sectores altos de Ushuaia, la aparición de grietas y la ocupación de zonas con dificultades hídricas son indicadores que requieren un seguimiento minucioso por parte de las autoridades.
Lo ocurrido en la provincia vecina sirve como un recordatorio de que, si no se respeta la dinámica del terreno y se protege el bosque, la estabilidad de los asentamientos sobre la montaña queda comprometida.
Rio Grande: 5°
8° / 7° - Muy nuboso



