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Miércoles 04 de febrero de 2026

Sofía Herrera cumplió 21 años y el vacío se profundiza

La mayor de las hijas de María Elena Delgado alcanzó este martes los 21 años mientras permanece el misterio sobre su paradero. El expediente judicial se apoya hoy en la búsqueda de un sospechoso apodado "Espanta la Virgen", cuya captura internacional sigue vigente a la espera de un dato que rompa el silencio.

RIO GRANDE.- La comunidad de esta ciudad atravesó una jornada de profunda reflexión al recordarse el nacimiento de la nena que se convirtió en un símbolo nacional de la desaparición infantil.

Sofía Herrera alcanzó los 21 años este martes, una cifra que estremece al recordar que apenas tenía tres años y ocho meses cuando fue vista por última vez. Aquel mediodía del 28 de septiembre de 2008 en el camping John Goodall, una salida de esparcimiento se transformó en una pesadilla que ya lleva dieciséis años de interrogantes sin respuesta para la sociedad argentina.

Aquel operativo inicial en el territorio fueguino resultó infructuoso a pesar de la movilización de las fuerzas de seguridad y la desesperación de sus padres en el terreno. El paso del tiempo no hizo más que consolidar la imagen de Sofía en la memoria colectiva mientras la investigación atravesaba diversas etapas.

Al llegar a esta mayoría de edad simbólica, su mamá compartió un texto en plataformas digitales donde expuso la angustia de un festejo que solo sucede en su imaginación frente a una ausencia que no da tregua.

En esa carta pública, María Elena Delgado reflexionó sobre la vida que le fue arrebatada a su hija y cómo hoy podría estar transitando sus estudios superiores o incluso la maternidad.

La mujer rememoró con nitidez la lucidez que Sofía mostraba desde pequeña y manifestó su dolor por la intervención de un tercero que truncó su crecimiento. El testimonio subrayó que el día del parto fue el momento de mayor felicidad en su vida, una sensación que ahora se contrapone con la incertidumbre constante sobre el destino de la joven.

Recientemente, el caso volvió a cobrar relevancia en medios de Comodoro Rivadavia a raíz de otros episodios de personas desaparecidas en la región patagónica. En esos encuentros informativos, Delgado expuso las falencias estructurales del Estado y el desgaste que sufren los familiares ante la falta de respuestas oficiales.

La madre de la joven insistió en que el acompañamiento entre quienes atraviesan tragedias similares es una herramienta necesaria para resistir el paso de los años y la ineficacia de los procesos judiciales.

En el ámbito de la instrucción penal, la mirada del juez Daniel Césari Hernández se mantiene fija sobre la figura de José Dagoberto Díaz Aguila. Se trata de un jornalero de origen chileno que cuenta con documentos argentinos y que fue vinculado formalmente a la causa bajo el apodo de “Espanta la Virgen”.

La Justicia fueguina gestionó oportunamente su captura internacional a través de Interpol debido a la sospecha de que podría estar oculto en las afueras de la ciudad de Punta Arenas.

La base de esta sospecha contra el jornalero descansa en dos testimonios que fueron revisados y validados años después de la desaparición inicial. Por un lado, un suboficial de la policía provincial relató una charla antigua con el sujeto donde este afirmaba conocer el paradero de la nena.

Por el otro, la Justicia rescató la versión de un testigo que en 2008 era un nene de seis años y que describió a un hombre en el lugar de los hechos, lo que permitió confeccionar el identikit que circula actualmente.

Aquel testigo, que hoy ya cumplió los 18 años, ratificó sus dichos ante el juzgado y le dio una nueva entidad a la pista del ciudadano chileno. Aunque Díaz Aguila tuvo trabajos formales en el rubro de la construcción y hasta registró deudas mínimas en el sistema financiero local, su rastro se desvaneció antes de ser detenido.

La causa continúa vigente con la esperanza de que la localización de este hombre permita esclarecer un hecho que la familia Herrera se niega a dejar en el olvido.