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Viernes 06 de febrero de 2026

Policías territoriales retirados, en la desesperación

La crisis de la Caja Previsional de la Policía de Tierra del Fuego ya es terminal: no hay sueldos, aguinaldos ni cobertura médica. Cientos de exuniformados, amedrentados si denuncian la pésima gestión, luchan en la Justicia. Mientras el Estado mira para otro lado, un padre retirado organiza una rifa para operar a su hijo.

RIO GRANDE.- La situación que atraviesan los Policías Territoriales retirados en la provincia es cada día más delicada. El problema central ya no es solamente el atraso en el pago de sus haberes, que se viene arrastrando hace tiempo, sino la adición de una crisis humanitaria: la ausencia total de cobertura médica.

El origen de este descalabro financiero y asistencial se encuentra en la Caja Previsional de la Policía de Tierra del Fuego, la entidad responsable de sus remuneraciones, la cual ha sido declarada en quiebra. Esta bancarrota previsional no solo ha empujado a cientos de familias a la ruina, sino que ha instalado el temor como la moneda corriente entre los exuniformados.

Los jubilados y retirados territoriales son unánimes al señalar la pésima gestión de la Caja, que actualmente les adeuda salarios y aguinaldos. Esto los ha obligado a iniciar una desesperada batalla legal para poder recuperar sus derechos fundamentales.

La magnitud de la crisis es tal que los exuniformados deben recurrir al anonimato para poder denunciar el conflicto a la prensa. Temen ser víctimas de represalias o, peor aún, la expulsión de sus filas si se atreven a hablar. Un oficial retirado, que dialogó con este medio bajo estricta reserva de identidad, confirmó el panorama desolador: “No tenemos cobertura porque nuestra obra social no funciona”, lamentó, evidenciando la doble vulnerabilidad que enfrentan.

El gesto extremo de un padre

La falta de asistencia del sistema previsional encuentra su punto más crítico en el caso de un padre de familia cuya urgencia lo obligó a romper el silencio. Este hombre, que dedicó su vida al uniforme y a servir a la comunidad, se encuentra hoy absolutamente desprotegido.

La mayor preocupación del retirado es su hijo, quien necesita ser intervenido quirúrgicamente de urgencia. Ante la indiferencia estatal y el pantano de los trámites burocráticos, la familia tuvo que apelar a la solidaridad de la comunidad, organizando una rifa y venta de empanadas para conseguir el dinero necesario para la operación.

La nota incluye la carta abierta redactada por el padre, publicada textualmente por este medio:

Carta Abierta: Un padre que no se rinde

Hoy quiero contar la historia de un hombre que dedicó su vida al servicio, a cuidar a los demás, a vestir con orgullo un uniforme que representa entrega y valor.

Hoy, ese mismo hombre, retirado de la Policía, atraviesa una dura realidad: no cobra su sueldo, y su obra social le ha dado la espalda en el momento más difícil.

Su hijo necesita una operación urgente. Frente a la indiferencia y los trámites que nunca llegan, este padre no se quedó de brazos cruzados. Con el corazón lleno de amor y la fuerza que solo da el amor de un hijo, organizó una rifa y venta de empanadas para poder costear la cirugía.

Vive junto a sus hijos, en una lucha diaria por mantener la esperanza, por no rendirse, por creer que todavía hay manos solidarias y corazones sensibles dispuestos a ayudar.

Esta carta es un llamado, un pedido de justicia humana y de solidaridad.

Porque ningún trabajador que entregó su vida al servicio de la comunidad debería verse olvidado.

Y ningún padre debería tener que vender empanadas para salvar la vida de su hijo.

A quienes puedan colaborar, acompañar o simplemente compartir su historia: gracias.

Cada gesto cuenta. Cada palabra de aliento suma.

Hoy más que nunca, este padre y sus hijos necesitan que la comunidad los abrace.