Perros asilvestrados vuelven a generar alerta en las zonas rurales de Tierra del Fuego
El aumento de las actividades al aire libre durante la primavera vuelve a poner bajo la lupa la presencia de jaurías en sectores rurales. Cámaras instaladas cerca de Tolhuin ya registraron ejemplares próximos a caminos y rutas, mientras crece la preocupación por las pérdidas ganaderas y el riesgo de ataques a personas.
TOLHUIN.- Con el inicio de la primavera y el aumento de las actividades al aire libre, la presencia de perros asilvestrados vuelve a generar preocupación en distintos sectores rurales de Tierra del Fuego. Cámaras trampa instaladas en cercanías de la ciudad de Tolhuin registraron ejemplares desplazándose por zonas próximas a caminos y rutas, una situación que vuelve a poner en evidencia un problema que afecta desde hace años a la producción ganadera y que también podría representar un riesgo para quienes recorren el campo.
Durante esta época se incrementan las salidas de pescadores, familias, caminantes y turistas hacia sectores como San Pablo, los alrededores de Tolhuin, la zona rural de Río Grande y diferentes rutas complementarias. Se trata, en muchos casos, de lugares alejados de los centros urbanos, con poca o ninguna cobertura telefónica y donde una eventual asistencia podría demorar.
El impacto sobre la actividad ganadera se viene registrando desde hace años. Las jaurías provocaron pérdidas millonarias y durante este año más de un centenar de corderos murieron en la Misión Salesiana de Río Grande. También existen registros de perros persiguiendo y atacando guanacos.

Un riesgo que ya no alcanza solamente al ganado
La preocupación comenzó a extenderse más allá de las pérdidas económicas. Existen antecedentes de situaciones de riesgo protagonizadas por perros y personas que trabajan o circulan por áreas rurales, mientras que documentación oficial de la Provincia incluye los ataques contra seres humanos entre los riesgos asociados a los perros de vida libre.
El comportamiento de estos animales no es uniforme. Algunos ejemplares partirían de sectores poblados, recorrerían grandes distancias y luego regresarían a zonas urbanizadas, una situación que se registra especialmente en sectores cercanos a Tolhuin y Río Grande.
Otros permanecerían en áreas rurales, donde se reproducen fuera de los centros urbanos y terminan desplazándose en grupos. Esa dinámica dificulta el control y aumenta las posibilidades de que las jaurías se encuentren con personas o animales domésticos y de producción.
El incremento de visitantes durante la primavera vuelve a poner en primer plano la necesidad de abordar el problema antes de que avance la temporada de mayor circulación por el campo.
Reclaman una respuesta coordinada
Frente a este escenario, la problemática requiere una política sostenida y coordinada entre el Gobierno provincial y los municipios. También podría ser incorporada al análisis de la Comisión de Recursos Naturales de la Legislatura, particularmente ante el crecimiento de las actividades al aire libre durante los próximos meses.
Mientras tanto, para quienes se desplacen por sectores rurales, se recomienda extremar las precauciones y evitar, cuando sea posible, recorrer solos zonas alejadas, especialmente aquellas que no cuentan con cobertura telefónica.
Las pérdidas ganaderas provocadas por perros asilvestrados se acumulan desde hace años y representan un perjuicio económico significativo para los productores. Pero la preocupación adquiere otra dimensión ante la posibilidad de que una jauría ataque a una persona.
La llegada de la primavera vuelve así a poner sobre la mesa un problema conocido, pero que podría adquirir consecuencias mucho más graves si no se implementan medidas de prevención y control antes de que aumente todavía más la circulación de personas por las zonas rurales.
