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Sin taquígrafos no hay debate: El desplante de Jorge Lechman en la Comisión 2

El parlamentario se ausentó del encuentro abierto tras la negativa de documentar oficialmente las exposiciones sobre la crisis portuaria. La jornada continuó con una extensa reunión reservada donde las autoridades del ente recibieron duros cuestionamientos por su desempeño.

USHUAIA.- La discusión legislativa en torno a la intervención del Puerto de Ushuaia sumó un nuevo capítulo de tensión este jueves. El legislador Jorge Lechman resolvió no formar parte de la reunión abierta de la Comisión 2 después de que las autoridades del cuerpo rechazaran su solicitud para que la sesión contara con registro taquigráfico.

Dicha petición se había formalizado con antelación al encuentro con la finalidad de otorgar un respaldo documental a un intercambio de alto impacto institucional. En una mesa pensada para recibir al titular del organismo y a los referentes sindicales del sector, Lechman consideraba fundamental que cada palabra quedara asentada en actas, de modo que cada exponente asumiera la responsabilidad legal y política de sus afirmaciones.

Sin embargo, la negativa llegó mediante una nota apenas media hora antes de que comenzara el cónclave. El documento llevaba la firma del Presidente de la comisión, aunque no se dieron a conocer los motivos por los cuales se decidió prescindir de los taquígrafos en una instancia donde se debaten temas de extrema sensibilidad para la provincia.

Para el legislador del bloque Somos Fueguinos, no se trata de un simple detalle administrativo. La versión taquigráfica en los debates donde intervienen funcionarios públicos y representantes gremiales sirve como una garantía que ordena lo expuesto y permite contar con una constancia precisa ante posibles responsabilidades administrativas futuras.

A pesar de su faltazo a la etapa pública, Lechman sí estuvo presente en el tramo reservado que se desarrolló a puertas cerradas. De esa segunda parte participaron otros integrantes de la cámara, personal de la Fiscalía de Estado y la cúpula del Puerto, encabezada por su presidente Roberto Murcia y el vicepresidente del organismo.

Aquel bloque privado de la jornada se prolongó por más de dos horas y estuvo marcado por un clima de tensión. Según diversas fuentes, los directivos portuarios debieron enfrentar una serie de reclamos y preguntas incisivas por la gestión que llevaron adelante antes de que se decidiera la intervención del ente comercial.