Clima Rio Grande: 14° ver extendido
Miércoles 04 de febrero de 2026

Revelan el costo de la salmonicultura chilena en vidas y contaminación

Una investigación de alcance internacional del diario The Guardian puso bajo la lupa los métodos de la industria acuícola del país vecino, reavivando las objeciones al proyecto para instalar granjas en el Mar Argentino. El informe detalla la grave situación laboral y el impacto ambiental del modelo productivo.

USHUAIA.- Una reciente publicación del influyente periódico británico The Guardian activó una nueva señal de alarma con respecto a la industria del salmón en la Patagonia transandina. Esta revelación ha reubicado la problemática en el centro de la discusión pública en Tierra del Fuego argentina. El reportaje, titulado “Those who eat Chilean salmon cannot imagine how much human blood it carries with it”, describe un sector caracterizado por los accidentes mortales, la precariedad de las condiciones de trabajo, el uso exacerbado de antibióticos y serios efectos perjudiciales en el ecosistema.

La investigación subraya que Chile se posiciona hoy como el segundo productor mundial de salmón y es el principal proveedor del mercado de los Estados Unidos. El avance sostenido de esta actividad durante las últimas décadas se sostiene en un modelo que, según lo documentado por organizaciones como Ecoceanos, registra 83 decesos laborales en la industria salmonera entre el 2013 y el 2025. Esta cifra representa el número más alto dentro del sector acuícola a escala global.

El trabajo periodístico concentra su atención en los relatos de las familias de los operarios fallecidos y de los buzos que prestan servicio en los centros de cultivo ubicados en la Patagonia chilena. “Aquellos que comen salmón chileno no pueden imaginar cuánta sangre humana lleva consigo”, afirma una fuente bajo reserva de identidad que se desempeña en una granja de Puerto Natales, en la región de Magallanes. Esta frase sintetiza el eje central de la investigación y da nombre a la nota.

Uno de los sucesos más trágicos es el caso de Arturo Vera, un buzo de 59 años que perdió la vida en 2019 tras recibir el impacto de la hélice de una embarcación mientras desarrollaba tareas para la industria del salmón. La autopsia demostró lesiones de gravedad en su cabeza, costillas y garganta. Los allegados de la víctima denuncian que el siniestro se produjo por el incumplimiento de las normas de seguridad. Agregan que la compensación económica que recibieron fue irrisoria ante la magnitud del hecho y la pérdida sufrida.

Los testimonios recabados por el medio británico describen jornadas laborales extensas, inmersiones en aguas de baja temperatura con un equipamiento que a menudo resulta insuficiente, exposición a químicos tóxicos y una gran presión para lograr los objetivos de producción incluso cuando las condiciones de seguridad son deficientes.

El informe del diario The Guardian también enfoca su análisis en los efectos ambientales del esquema productivo chileno. Mientras Noruega, principal productor a nivel mundial, declara un uso prácticamente nulo de antibióticos en sus granjas, Chile empleó más de 350 toneladas durante 2024. A pesar de que esta cantidad ha mermado en comparación con ejercicios anteriores, sigue siendo notablemente elevada. Las investigaciones científicas citadas en la nota estiman que entre el 70% y el 80% de esos antibióticos podrían terminar su ciclo dispersos en el ambiente marino.

A la par que la situación chilena gana notoriedad global, en Tierra del Fuego la Legislatura provincial lleva adelante la discusión de un proyecto que busca introducir modificaciones en la Ley 1355, la cual regula actualmente la instalación de granjas de salmones en el canal Beagle. De forma paralela, se incrementa el interés de trasladar este esquema a diversas zonas de la costa atlántica fueguina. Durante los últimos meses, se organizaron navegaciones y movilizaciones masivas frente a la sede de la Legislatura con el fin de exigir que no se autorice la actividad en el mar de Tierra del Fuego. En estas protestas participaron referentes del turismo, la gastronomía, pescadores artesanales y distintas organizaciones ecologistas.

Uno de los grandes interrogantes planteados por los especialistas locales versa sobre la viabilidad geográfica de la actividad en la costa atlántica fueguina. Los sectores que ofrecen mayor resguardo natural, como Bahía San Sebastián o Cabo San Pablo, se encuentran rodeados de espacios con un alto valor ecológico y cultural. Una de las oradoras en las reuniones de comisión en la Legislatura de este año argumentó que la costa atlántica ostenta una gran riqueza de valores ecosistémicos y biodiversidad que están protegidos por normativas locales, tal como la Reserva Costa Atlántica. Especificó que los únicos lugares con resguardo suficiente son la Bahía de San Sebastián, que ya posee su propia regulación; y Cabo San Pablo, el cual está muy próximo a la Península Mitre y es hogar de una numerosa comunidad de pescadores artesanales.

Screenshot

Desde el ámbito científico, la principal crítica se focaliza en el uso de datos incompletos o directamente erróneos que se utilizan para presentar a la salmonicultura como una “solución económica” para la provincia. El Dr. Adrián Schiavini, doctor en Ciencias Biológicas e investigador del CADIC-CONICET, puso en tela de juicio las promesas oficiales que aluden a “miles de millones de dólares y miles de puestos de trabajo” vinculados al desembarco de la industria. En declaraciones al portal El Rompehielos, aseveró que esas cifras no poseen respaldo en informes rigurosos sobre empleo local. Asimismo, acusó a ciertos sectores de manipular reportes de entidades como la FAO para buscar la legitimación de la actividad. Schiavini resumió su postura señalando que en la actualidad, con el auge de las redes sociales, las noticias falsas se emplean para desorientar y generar expectativas que no se condicen con la realidad.

Un informe elaborado por la organización chilena Defendamos Patagonia ratifica este cuestionamiento. Tras llevar a cabo una comparación entre el aporte económico de la salmonicultura y el del turismo, se concluyó que en 2023 el turismo generó casi diez veces más fuentes de empleo que las salmoneras. Además, el turismo aportó el 3,3% del Producto Interno Bruto (PIB) chileno de manera directa y cerca del 9,7% si se contemplan los efectos totales. Todo esto se desarrolla mientras colabora con la conservación, la diversidad cultural y la equidad territorial.

En este contexto, la publicación del reportaje en un medio de trascendencia global como The Guardian no sólo pone al descubierto el costo humano y ambiental del salmón chileno. También actúa como una severa advertencia para la discusión que hoy se desarrolla en Tierra del Fuego.