USHUAIA.- La pista del Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas fue el escenario de un movimiento poco habitual durante la mañana de este domingo 26 de enero. Un Boeing C-40 Clipper, unidad de transporte vinculada al Pentágono, tocó suelo fueguino a las 11:22 tras completar un itinerario que incluyó una partida desde la base Joint Base Andrews en Maryland, con escalas técnicas en Puerto Rico y la Ciudad de Buenos Aires.
El aterrizaje de esta unidad de la flota estadounidense despertó alarmas inmediatas en la provincia debido a la falta de comunicados oficiales que explicaran los motivos de la permanencia en pista. Bajo un dispositivo de seguridad que reforzó el perímetro del área de operaciones, el avión se mantuvo en el sector de logística mientras crecían las dudas sobre su misión en una zona que se considera de alta sensibilidad institucional.
La situación se torna más compleja al analizar el momento administrativo que atraviesa la región. Hace apenas unos días, el Gobierno nacional dispuso la intervención del puerto de Ushuaia, una medida que desplazó a las autoridades provinciales del control operativo de la terminal. Esta centralización de decisiones sobre un nodo estratégico para la soberanía y la proyección hacia el Atlántico Sur profundiza el malestar en distintos sectores que ven con recelo la llegada de equipamiento militar extranjero sin previo aviso a las instituciones locales.
Los pasajeros
Con el correr de las horas se pudo confirmar que la aeronave transportaba una comitiva integrada por legisladores de ambos partidos de los Estados Unidos. Según trascendió desde las oficinas diplomáticas de ese país en Argentina, la delegación tiene en agenda una serie de encuentros con referentes del área de gestión de recursos naturales y minerales. Entre los temas previstos figuran el tratamiento de residuos mineros, la salud pública y la tramitación de permisos vinculados a materiales de valor industrial.
A pesar de estas precisiones sobre el pasaje, persiste el ruido político por la ausencia de notificaciones a los organismos de defensa argentinos que habitualmente coordinan estos ingresos. El gobierno de Gustavo Melella se encontró al margen de los procedimientos, sin posibilidad de intervenir en el permiso de sobrevuelo o aterrizaje de la unidad oficial, lo que deja a la administración provincial en una posición de espectadora ante movimientos de gran escala.
En los pasillos gubernamentales y en organizaciones sociales de la provincia se advierte sobre las implicancias de estos gestos en una ciudad que funciona como la principal puerta de entrada a la Antártida. Mientras el Ministerio de Defensa y la Cancillería mantienen silencio sobre el alcance real de estos operativos, en Tierra del Fuego se analiza si este desembarco forma parte de una política de acercamiento más profunda que podría comprometer la autonomía sobre la infraestructura logística más importante del extremo sur.
Capacidad tiene la aeronave
El modelo Boeing C-40 Clipper es una versión militarizada del 737-700, utilizada para el traslado de autoridades de alto rango y misiones que requieren movilidad segura para delegaciones gubernamentales.
Ushuaia en la mira geopolítica
Su ubicación geográfica la convierte en el centro logístico y científico más próximo al continente blanco, además de ser un punto de vigilancia permanente sobre las rutas marítimas del sur.
Cambio de mando en el puerto
La reciente intervención por parte de Nación quitó facultades de manejo a la provincia, un dato que para muchos observadores locales explica la libertad con la que se mueven misiones extranjeras en la zona.
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