RIO GRANDE.- La provincia vivió una jornada de movilización masiva este martes en sintonía con el reclamo federal por la crisis que atraviesan las casas de altos estudios. Bajo una fuerte consigna de rechazo a las políticas de recorte de la gestión de Javier Milei, miles de fueguinos se concentraron en las calles para pedir que el Ejecutivo nacional respete la normativa de financiamiento aprobada por el Congreso.
En Río Grande, la marcha tuvo su epicentro en la Plaza de las Américas tras partir desde la Facultad Regional de la UTN. El decano Francisco Javier Álvarez lideró la columna junto a referentes de los gremios docentes y el centro de estudiantes, sumando el acompañamiento de organizaciones sindicales y sociales. La convocatoria reflejó el malestar generalizado por el ajuste presupuestario que afecta la operatividad de las instituciones educativas en la zona sur del país.

Álvarez brindó un crudo diagnóstico sobre la realidad económica que enfrentan los trabajadores del sector, destacando que el poder adquisitivo se encuentra en niveles críticos. Según el decano, la falta de actualización salarial obligó a muchos empleados a diversificar sus tareas para subsistir. “Los no docentes, que tienen en la universidad su única fuente de ingreso, ya han perdido más del 60% del poder adquisitivo. Hay gente que está haciendo delivery o manejando taxis para poder salir adelante”, describió el ingeniero.
El desfinanciamiento también repercute en la cobertura de salud de los agentes universitarios, ya que la caída de los ingresos reales impacta directamente en el sostenimiento de las obras sociales. Álvarez manifestó su temor por el futuro de la ciudad frente a la crisis productiva y social, advirtiendo que no quiere que la región sufra un proceso de abandono. “Veo una ciudad que empieza a sentir los embates y no quiero que pase como en Sierra Grande, que terminemos siendo un pueblo fantasma”, sentenció.
La preocupación por el área de investigación científica ocupó un lugar central en los reclamos, mencionando el trabajo estratégico que se realiza en Tolhuin con la estación de monitoreo satelital. El decano subrayó que estas iniciativas están en manos de alumnos locales y que el hostigamiento presupuestario pone en riesgo la soberanía del conocimiento. “Creo que están tirando de la soga para ver hasta dónde se llega. Detrás de esto hay familias y las familias no tienen cómo responder”, afirmó ante la falta de apoyo oficial.
Por su parte, Fabio Seleme, en representación de FAGDUT, remarcó que la manifestación es el único camino para que el Gobierno nacional acate una ley ratificada y respaldada judicialmente. El dirigente gremial sostuvo que el conflicto trascendió lo salarial para convertirse en una disputa institucional sobre el rol de la educación en el país. “El nivel de delirio y de persecución que tiene Milei contra la universidad hace que la única solución parezca venir de la calle. Así sacamos la ley y así debemos hacerla cumplir”, manifestó.
Desde la óptica estudiantil, Julio César Lozano puntualizó que el recorte vacía de contenido la formación académica al afectar becas y materiales de laboratorio. El presidente del centro de estudiantes resaltó la importancia de la estabilidad docente para garantizar el egreso de los futuros profesionales de la isla. La jornada concluyó con la lectura de un documento que advirtió sobre la pérdida de casi 11 sueldos en el último período y exigió a la Corte Suprema de Justicia que garantice el cumplimiento de las obligaciones del Estado.
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