BUENOS AIRES.- El despliegue de formas, los gritos, las chicanas directas y la búsqueda constante de la reacción ajena no fueron azarosos. Cada fragmento del mensaje presidencial para inaugurar el período de sesiones ordinarias estuvo diseñado para demostrar que Javier Milei maneja hoy una estructura de fuerza que no tenía al inicio de su gestión.
Ese despliegue mediático, donde el mandatario intercaló un extenso repaso de su herencia con momentos de autocelebración, funcionó como la cara visible de un esquema de poder favorable que se terminó de armar tras los comicios legislativos de octubre. En el recinto quedó la sensación de que incluso los momentos de mayor tensión y escándalo estaban fríamente calculados.
La jornada marcó un precedente al evidenciar que La Libertad Avanza tomó las riendas de la Asamblea Legislativa a pesar de no contar con mayorías automáticas en los papeles. Con apenas un tercio de las bancas en cada cámara, el oficialismo logró imponer su ritmo apoyado en un bloque de aliados férreos y frente a una oposición fragmentada que no encontró respuestas ante la embestida libertaria.
Durante el discurso, el jefe de Estado arrastró a sus rivales más directos de la izquierda y el kirchnerismo al terreno del insulto, un ecosistema donde se maneja con soltura. Envalentonado por el cántico de sus legisladores y el festejo visible de integrantes de su gabinete, como el ministro Luis “Toto” Caputo, el Presidente profundizó la grieta dentro del palacio.
Con el control total del sonido, Milei aprovechó su posición para apuntar contra sectores empresarios y figuras del arco político mediante apodos despectivos y denuncias de complots. Fue una demostración de fuerza donde las acusaciones de conspiraciones mediáticas y políticas ocuparon un lugar central en la narrativa oficial.
En paralelo, la puesta en escena televisiva dejó entrever las grietas que cruzan el corazón del Gobierno. La transmisión oficial evitó mostrar cualquier contacto entre el mandatario y Victoria Villarruel, reflejando el enfriamiento de ese vínculo, mientras que figuras del entorno íntimo como Santiago Caputo y los referentes de Las Fuerzas del Cielo fueron apartados de los focos por decisión de la Secretaría General.
Debido al dominio absoluto del estrado, las quejas de los sectores críticos apenas se escucharon. Muchas de esas réplicas solo cobraron sentido cuando el propio Milei las tomaba para devolverlas con un contraataque más agresivo, siguiendo un guion complejo que por momentos parecía estar escrito solo para su propia interpretación.
Desde los sectores más duros del peronismo y la izquierda intentaron dar batalla recordando episodios polémicos del último año. Entre los gritos se mencionaron las sospechas de irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad y el impacto del caso $LIBRA, buscando golpear la imagen de transparencia que intenta proyectar el Ejecutivo.
La respuesta de Milei no se hizo esperar y utilizó la condena a Cristina Kirchner como un escudo recurrente para anular a sus detractores. El mensaje final fue una dicotomía absoluta entre el auge oficialista y el ocaso de sus predecesores, con la mirada ya fijada en el horizonte electoral de 2027.
El mandatario también utilizó los éxitos legislativos recientes como un garrote contra quienes se le oponen. Si bien reconoció implícitamente que debió sentarse a negociar y entregar artículos para destrabar sus proyectos en las extraordinarias, presentó esos avances como un triunfo total que le otorga una “composición del Congreso más reformista de la historia”.
La primera parte de la alocución estuvo centrada casi exclusivamente en la revisión del pasado y el peso de la gestión de Alberto Fernández. Recién pasadas las diez de la noche el discurso giró hacia una mirada optimista donde el Presidente se animó a vaticinar que “la malaria ha terminado” y que el país transita un renacer económico, a pesar de las señales de alerta que todavía persisten en los indicadores financieros.
Finalmente, el jefe de Estado sorprendió con un elogio al Poder Legislativo, institución que hasta hace poco era el blanco de sus críticas más ácidas. Esta nueva sintonía tiene un trasfondo pragmático, ya que desde diciembre el oficialismo solo ha cosechado victorias en ese ámbito, sentando las bases para una nueva tanda de reformas que el Ejecutivo planea enviar sin dar todavía demasiadas precisiones.
Rio Grande: 8°
7° / 7° - Algo de nubes
7° / 7° - Muy nuboso



