RIO GRANDE.- La sede regional del Ministerio de Trabajo de la Nación, organismo bajo la órbita de Capital Humano, se convirtió este martes 11 de febrero en el foco de la protesta sindical fueguina. La CGT movilizó a sus bases en Río Grande para manifestar una postura tajante frente a la reforma laboral que el oficialismo nacional busca aprobar en la Cámara Alta.
Daniel Rivarola, la cara visible de la central obrera en la ciudad, fue el encargado de abrir el acto y dar contenido político a la movilización. El dirigente sentenció que la propuesta normativa “no va a crear ni un solo puesto de trabajo, pero sí va a quitar muchos derechos conquistados por los trabajadores”, cuestionando el discurso oficial sobre la necesidad de actualizar las leyes vigentes.
La jornada incluyó la lectura de una proclama firmada por todas las entidades gremiales que integran el brazo local de la CGT. En el texto se puso de relieve la urgencia de coordinar acciones a nivel federal para que el descontento del sector trabajador llegue con nitidez a los despachos de los senadores y diputados que definirán el futuro de la ley.
En su intervención ante los presentes, Rivarola remarcó el carácter nacional del reclamo al explicar que la movilización no es un hecho aislado. La estrategia sindical apunta a que cada punto del país se transforme en un centro de resistencia para que el cuerpo legislativo perciba el “repudio absoluto” de quienes representan al movimiento obrero.
El titular de la central local no ahorró críticas para los legisladores de La Libertad Avanza y sus sectores afines. Durante su alocución, señaló que estos representantes parecen ignorar las particularidades de las provincias y promueven una agenda que se encuentra desconectada de las necesidades reales de los ciudadanos a los que deberían representar.
Desde el escenario se denunció que la mal llamada “modernización” encubre una avanzada de precarización. Los sindicatos advirtieron que el proyecto de ley no contempla beneficios para la clase trabajadora, centrándose en cambio en perjuicios como el fraccionamiento de los períodos de descanso, la extensión de los plazos de prueba y la licuación de las indemnizaciones ante despidos sin causa.
El documento también alertó sobre las nuevas limitaciones que el proyecto pretende imponer a la libertad de asamblea y al ejercicio del derecho a huelga. Los voceros de la CGT afirmaron que el plan está diseñado para favorecer la acumulación de capital por parte de grandes grupos empresarios vinculados al entorno presidencial, afectando la dignidad de las familias trabajadoras.
Otro de los puntos de fricción analizados fue el tratamiento de la informalidad en el mercado de trabajo. La dirigencia rechazó que esta reforma pueda regularizar la situación del 43% de los empleados no registrados, sosteniendo que la solución radica en fortalecer las inspecciones estatales y no en flexibilizar los estándares de protección existentes.
La situación de los servicios de plataformas digitales fue otro eje de la protesta. Se denunció que el texto legislativo ignora la relación de dependencia de estos trabajadores, privándolos de seguros ante accidentes, licencias por salud y cualquier tipo de red de contención social básica.
Para finalizar, los gremios recordaron la potencia de la marcha federal de diciembre como el camino a seguir para evitar que el ajuste se convierta en ley. Con un mensaje directo al Congreso, la CGT de Río Grande concluyó su acto exigiendo que los parlamentarios elijan entre defender la industria nacional y los derechos de la gente o responder a un proyecto político que consideran ajeno a la soberanía del pueblo.
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