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Escuela Kayú Chénén: Familiares denuncian al Gobierno de Melella por abandono

La comunidad educativa de la única escuela especial de Ushuaia atraviesa un presente de incertidumbre ante una obra que superó todos los plazos previstos. Entre edificios que no son aptos y la falta de transporte adaptado, padres y docentes exigen soluciones urgentes para frenar el aislamiento de los estudiantes.

USHUAIA.- La situación en la Escuela Provincial Especial N°1 “Kayú Chénén” llegó a un punto de tensión insostenible debido a la imposibilidad de utilizar su sede central. El establecimiento permanece cerrado por una serie de reformas estructurales que se pusieron en marcha a mediados de 2025, lo que obligó a suspender las actividades habituales. Según advirtió María José Pazos, referente de la Comisión de Personas con Discapacidad, la intervención “era sumamente necesaria porque es un edificio de casi 40 años, pero no nos pueden dejar como nos están dejando desde septiembre y quién sabe hasta cuándo sin nuestra escuela”.

Desde la organización que nuclea a las familias lamentaron que la única institución de esta modalidad en la ciudad no esté operativa por una obra que ya debería haber concluido. La falta de un espacio físico adecuado impacta directamente en la continuidad pedagógica y en servicios específicos como el de estimulación temprana y atención a personas con discapacidad visual. Pazos remarcó que esta demora le está quitando días de aprendizaje a los estudiantes y complica el día a día de todo el entorno familiar.

En el transcurso de los últimos meses, la comunidad educativa experimentó un proceso de fragmentación que dificulta el vínculo entre alumnos, docentes y directivos. La activista recordó que el compromiso inicial de Gabriela Castillo, quien ocupaba la cartera de Obras Públicas, establecía que los trabajos no demandarían más de 160 días. Sin embargo, el tiempo transcurrido transformó la espera en un “peregrinar” por distintas oficinas públicas sin obtener respuestas concretas, lo que terminó provocando un desmembramiento de los lazos que sostienen a la institución.

La problemática edilicia se traduce también en una vulnerabilidad social evidente, ya que muchos alumnos dependen del comedor escolar para su sustento diario. La referente fue enfática al señalar que “hay chicos que realmente necesitan asistir a la escuela para poder recibir su plato de comida caliente”. Ante este panorama, las familias propusieron el alquiler de edificios alternativos, pero las opciones presentadas por el Gobierno resultaron totalmente inviables por carecer de las medidas de seguridad mínimas para personas con discapacidad.

Uno de los puntos más críticos surgió tras la inspección de un centro infantil propuesto como sede temporal, donde se detectó que las aulas tienen paredes de vidrio, similares a peceras, lo que representa un riesgo físico comprobado por antecedentes de accidentes previos. Por otro lado, la alternativa para el turno vespertino tampoco garantiza la seguridad básica, dado que la evacuación de personas en silla de ruedas sería imposible ante una emergencia. Según explicaron desde la comunidad, las fallas en la accesibilidad y la falta de rampas en una zona de montaña hacen que el dictado de clases sea impracticable.

Actualmente, los docentes se encuentran en asamblea permanente y el descontento social crece ante lo que consideran una improvisación constante por parte de las autoridades de Educación. Pazos cerró su descargo manifestando que sienten una “profunda tristeza de ver que todo es improvisación, nadie tiene en cuenta las necesidades de la comunidad educativa de la única escuela especial de Ushuaia y parece que a nadie le importara”. Al día de hoy, el conflicto sigue abierto y sin una fecha de retorno que garantice el derecho a la educación de los pibes de la capital.