BUENOS AIRES.- El gobierno de los Estados Unidos formalizó en la jornada del jueves la suscripción de un Convenio Marco para un Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos con Argentina. La iniciativa, informada por la Casa Blanca, tiene la finalidad de propulsar un crecimiento económico de largo aliento, ampliar las oportunidades de negocios y forjar un ámbito transparente y reglado para el comercio y la innovación.
Este entendimiento garantiza el acceso a mercados para mercaderías sensibles de ambas naciones. Se prevé que Argentina obtenga beneficios concretos para sus principales rubros de exportación hacia territorio estadounidense, puntualmente en el sector de recursos naturales, insumos de acero, aluminio y carne vacuna, tal como había trascendido.
En la declaración conjunta, los presidentes Donald Trump y Javier Milei ratificaron la alianza estratégica que une a ambos países, fundada en principios democráticos compartidos y una perspectiva común de libre mercado e iniciativa privada. El convenio establece un esquema de cooperación para robustecer el intercambio y las inversiones bilaterales, con el propósito de afianzar el lazo económico, asegurar reglas de juego previsibles y acrecentar las oportunidades para trabajadores, exportadores y empresarios.
Según el documento oficial emanado de la Casa Blanca, uno de los pilares del pacto es la apertura recíproca de mercados por medio de la reducción o la supresión de aranceles. La Argentina otorgará acceso preferencial a productos provenientes de Estados Unidos, lo que abarca medicamentos, productos químicos, bienes de maquinaria, tecnologías de la información, instrumental médico, vehículos y un conjunto de bienes agropecuarios.
Por su parte, Estados Unidos eliminará los aranceles que pesaban sobre ciertos recursos naturales no disponibles en su territorio y sobre bienes no patentados de uso farmacéutico. Esto se encuentra en sintonía con la agenda de reforma económica impulsada por el actual gobierno argentino. La disminución arancelaria consideró también el aspecto de la seguridad nacional, conforme a lo establecido en la Trade Expansion Act.
El acuerdo determina una revisión y mejora de las condiciones de ingreso para la carne de res. La cuota arancelaria para el sector cárnico se fijó en 80.000 toneladas, según lo confirmado por el presidente Milei durante un foro de negocios en Miami. Las exportaciones de acero y aluminio, que operaban bajo la sección 232, quedarán comprendidas en un cupo con arancel prácticamente nulo, replicando el esquema vigente entre 2018 y 2019, cuyo tope era de 180.000 toneladas anuales. Previamente, estos productos estaban gravados con un arancel del 50% para ingresar al mercado norteamericano.
En lo que respecta a las barreras no arancelarias, la Casa Blanca consignó que la Argentina levantó restricciones relativas a las licencias de importación y eliminó las formalidades consulares exigidas a las exportaciones estadounidenses. Además, la Casa Rosada asumió el compromiso de suprimir el impuesto estadístico que se aplica a los productos que provienen de los Estados Unidos. Argentina también adoptó estándares internacionales en rubros tecnológicos e industriales, permitiendo que productos con certificación norteamericana ingresen sin requerimientos adicionales. Esto incluye unidades vehiculares, equipos médicos y productos farmacéuticos, y el pacto reconoce la validez de medicamentos y dispositivos médicos estadounidenses registrados en la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos).
En el apartado de propiedad intelectual, el documento señala que la Argentina ha mejorado la lucha contra la piratería y la falsificación de mercaderías, tanto en el comercio físico como en entornos digitales. El país asumió la responsabilidad de abordar temas estructurales sobre patentes y denominaciones de origen, con la meta de adecuar su legislación de propiedad intelectual a estándares foráneos, conforme a las observaciones del Informe Especial 301 de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) previsto para el año 2025.
En cuanto al acceso agrícola, la Argentina autorizó el ingreso de ganado en pie originario de Estados Unidos y acordó simplificar los trámites de registro para la carne vacuna, sus subproductos, menudencias y carne porcina. Además, se comprometió a eliminar los registros especiales exigidos a los lácteos norteamericanos y a permitir el acceso de aves de corral en el plazo máximo de un año. El gobierno argentino desistió de solicitar requisitos sobre las denominaciones de quesos y carnes. En paralelo, se mantendrá un diálogo constante para resolver las trabas no arancelarias que afectan a productos agropecuarios y alimentos.
El texto dedica secciones específicas a los derechos laborales y el medioambiente. En lo que atañe al ámbito del trabajo, Argentina reafirmó su adhesión a la protección de los derechos reconocidos internacionalmente y a la prohibición de importar bienes elaborados bajo trabajo forzoso o coercitivo. Respecto a la cuestión ambiental, el país sudamericano asumió la responsabilidad de combatir la tala ilegal, fomentar la eficiencia en el uso de recursos en minerales estratégicos y aplicar las normas de la Organización Mundial del Comercio relativas a subsidios pesqueros.
El convenio suma un capítulo sobre seguridad económica y cooperación bilateral destinado a enfrentar prácticas de economías no alineadas. También establece marcos comunes para el control de las exportaciones, la seguridad de las inversiones y el combate a la evasión aduanera. La declaración anticipó que coordinarán acciones para impulsar el comercio y las inversiones en minerales de alta sensibilidad y para estabilizar el comercio global de la soja.
La Argentina mantiene un saldo comercial desfavorable de manera constante frente a Estados Unidos, según un reporte reciente de la consultora Analytica. Entre 2014 y 2023, el resultado negativo promedio anual fue de 3.666 millones de dólares estadounidenses. No obstante, en 2024, a raíz de la baja en las importaciones generada por la recesión, el balance comercial registró un resultado positivo por primera vez desde 2005, con un superávit de 228 millones de dólares. A pesar de este déficit histórico, Estados Unidos se consolida como el tercer socio comercial más importante para el país sudamericano. En la última década, las exportaciones argentinas hacia el mercado norteamericano promediaron los 5.700 millones de dólares anuales, alcanzando los 6.464 millones de dólares en el año 2024.
Además, el texto incluye un compromiso en materia de comercio digital. Argentina reconocerá a Estados Unidos como una jurisdicción adecuada para la transferencia de datos y se abstendrá de discriminar servicios o productos digitales de origen estadounidense. El marco de cooperación establece una revisión continua del acuerdo mediante mecanismos bilaterales preexistentes, con foco en minerales estratégicos y la estabilidad del mercado sojero global.
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