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Sábado 21 de febrero de 2026

Donald Trump sancionó a funcionarios de Gabriel Boric

La Casa Blanca aplicó restricciones contra un ministro y otros dos colaboradores directos del mandatario chileno. Washington justifica la medida por el avance de un proyecto de cable submarino con el gigante asiático que afectaría la seguridad en la región.

CHILE.- En un movimiento que sacude el tablero diplomático del Cono Sur, la administración de Donald Trump aplicó duras sanciones contra tres figuras del entorno de Gabriel Boric. La decisión de Washington impacta de lleno en los últimos meses de gestión del presidente chileno, profundizando una crisis bilateral con Santiago que parece no tener retorno inmediato.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos fundamentó las penalidades en presuntas conexiones de estos funcionarios con el gobierno chino. De acuerdo con la visión de la Casa Blanca, dichas relaciones ponen en riesgo infraestructuras críticas en el área de telecomunicaciones y atentan directamente contra “la seguridad regional”.

La lista de sancionados incluye a Juan Carlos Muñoz, actual ministro de Transportes, y a Claudio Araya, subsecretario de Telecomunicaciones. A ellos se suma un técnico especializado que desempeña funciones en el proyecto del cable submarino que uniría a Chile con China bajo la dirección de la empresa Huawei. Como consecuencia inmediata, tanto los implicados como sus familiares directos tienen prohibido el ingreso al territorio estadounidense tras la revocación de sus visas.

El comunicado oficial emitido por la potencia del norte sostiene que los señalados tuvieron roles activos en la autorización o el apoyo logístico a tareas que vulneraron sistemas de comunicación esenciales. El texto oficial remarca que, ante el inminente cierre de ciclo, “el legado del Gobierno de Boric se verá aún más empañado por acciones que socavan la seguridad regional”.

En los pasillos de la diplomacia se lee este gesto como un guiño directo hacia el mandatario electo, José Antonio Kast. El dirigente, que tomará las riendas del Palacio de La Moneda el 11 de marzo, ya expresó su sintonía con la agenda de Trump, mientras que desde Washington admitieron su entusiasmo por trabajar en temas de interés mutuo con la gestión entrante.

El foco del conflicto es un cable submarino de fibra óptica diseñado para enlazar a Chile con China, una obra vinculada a la firma China Mobile y con soporte de Huawei. Según trascendidos en la prensa chilena, el gobierno de los Estados Unidos ya había enviado señales de alerta tras informes de inteligencia que advertían sobre posibles maniobras de espionaje en los rubros de construcción y tecnología.

Mientras este frente permanece abierto, Chile avanza en otra obra de conectividad submarina, aunque esta vez con Australia y en sociedad con la multinacional Google. Esta dualidad de proyectos pone de manifiesto la competencia geopolítica que mantienen las dos potencias mundiales con América Latina como tablero de fondo.

La noticia encontró a Gabriel Boric en una actividad oficial en Rapa Nui, a miles de kilómetros de la capital. El presidente no tardó en responder a las acusaciones y aseguró que su gestión nunca participó de actividades que pusieran en riesgo la seguridad de su país o de naciones vecinas, subrayando que “Chile es y será autónomo en las decisiones que tome”.

En sintonía con el malestar presidencial, la Cancillería chilena convocó al embajador de Estados Unidos, Brandon Judd. Desde el Ministerio de Exteriores cuestionaron las formas del anuncio y enfatizaron que no es habitual en la práctica diplomática difundir sanciones de este tipo sin antes realizar una notificación formal por los canales correspondientes.