TOLHUIN.- La interna del Justicialismo en Tierra del Fuego sumó un nuevo capítulo tras las definiciones de Daniel Harrington, quien volvió a marcar una frontera clara respecto a la actual cúpula del partido que encabeza el intendente de Ushuaia. En declaraciones radiales, el mandatario de Tolhuin advirtió sobre la existencia de comportamientos y faltas de acción que bloquean la posibilidad de un entendimiento político, lo cual acelera el proceso de fragmentación en el espacio.
Bajo una mirada crítica sobre el presente del peronismo isleño, Harrington lanzó una definición tajante al señalar que “hay silencios que hacen demasiado ruido”. Sin entrar en el terreno de las menciones personales, el intendente se refirió a una serie de maniobras y posturas que impactaron negativamente en su trayectoria política y en su fuero íntimo, asegurando que no regresará a la estructura partidaria si no se garantiza primero “un diálogo maduro y reflexivo”.
En esta etapa de su mandato, el jefe comunal prefiere concentrar sus esfuerzos en la administración local y en el desarrollo de una propuesta con sello propio. Fue muy claro al manifestar que “no voy a quedarme en un lugar donde no me necesitan o no me quieren”, dando a entender que su futuro político se construirá por fuera de los límites de cualquier organización que no acompañe sus planes para el crecimiento de Tolhuin.
Por otra parte, el dirigente puso de relieve el excelente vínculo que mantiene con Martín Perez, su par de Río Grande. Harrington enfatizó la fluidez en el trato y las múltiples coincidencias que comparten a la hora de planificar la gestión en el territorio. En ese sentido, valoró positivamente el último mensaje de apertura de sesiones de Perez, donde acompañó presencialmente, y coincidió con el análisis del riograndense sobre las dificultades que atraviesan las intendencias frente a la crisis económica.
Al ser consultado por su relación con el gobernador Gustavo Melella, Harrington desmintió de manera rotunda cualquier intención de desgaste contra la administración provincial. “No voy a hacer nada para dañar una estructura democrática como la provincia”, sostuvo para despejar rumores. Aunque admitió que arrastran diferencias políticas de anteriores turnos electorales, aclaró que no participa de ninguna maniobra para debilitar al Ejecutivo, sentenciando que “lo que tiene que caer, cae por su propio peso; y lo que tiene que crecer, se hace con trabajo”.
Con la mirada puesta en el escenario de 2026, marcado por la inestabilidad financiera del país y los reacomodamientos en los frentes tradicionales, el mandatario reconoció que los tiempos electorales marcarán el pulso de la política. Sin embargo, sostuvo que su plan no se basa en el enfrentamiento constante sino en demostrar coherencia y resultados de gestión.
Este posicionamiento de Harrington ocurre en un contexto donde el peronismo de la provincia arrastra fracturas de larga data que parecen lejos de subsanarse. La pelea por el control del aparato partidario, el diseño de las candidaturas y el vínculo con los gobiernos nacional y provincial forman parte de un quiebre estructural que excede lo momentáneo. De esta manera, el intendente de Tolhuin reafirma que su postura es una decisión política de fondo que sostiene desde hace tiempo.
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