USHUAIA.- El panorama educativo argentino enfrenta una señal de alerta tras conocerse que más de la mitad de los estudiantes que están por terminar la secundaria faltan a clase 15 días o más durante el ciclo lectivo.
Según el relevamiento presentado por el observatorio Argentinos por la Educación, la problemática sumó 7 puntos porcentuales en apenas un bienio. Las estadísticas, que surgen de las pruebas Aprender 2024, reflejan que el fenómeno se volvió más agudo: un 30% de los chicos ya supera las 20 inasistencias anuales, lo que evidencia una “polarización” donde el grupo que falta mucho es cada vez más grande.
EL problema local, se agrava
En la comparativa federal, Tierra del Fuego aparece en una posición delicada. Con un 55% de alumnos que acumulan al menos 15 faltas, la provincia se ubica por encima de la media nacional y entra en el podio de los distritos con mayores niveles de ausentismo, solo superada por Buenos Aires y Capital Federal. Esta realidad fueguina contrasta fuertemente con lo que sucede en el norte del país, donde provincias como Santiago del Estero o San Juan reportan niveles de inasistencia cercanos al 30%, casi la mitad de lo registrado en el sur.
Para los directores de las escuelas, esta situación ya le gana en preocupación a otros problemas históricos. Un 46% de las autoridades escolares considera que las faltas son la barrera principal para que los chicos aprendan, posicionándose incluso por encima de la falta de puntualidad o del ausentismo de los propios docentes. A pesar de la gravedad descrita por los directivos, el país todavía carece de un sistema de datos nominales que permita seguirle el rastro a cada alumno de forma inmediata para evitar la desvinculación definitiva.
Respecto a los motivos registrados, la salud encabeza la lista con el 62%. Sin embargo, el dato que genera mayor impacto es que casi un 40% admite que simplemente “no tiene ganas de ir”, lo que refleja un desgaste profundo en el vínculo de los jóvenes con la institución escolar. Según Bruno Videla, docente y coautor del trabajo, este escenario es solo lo que se ve en la superficie. “El ausentismo es apenas la parte visible de una combinación de cuestiones tales como la pérdida de valoración social de la escuela, el quiebre en la alianza familias-escuelas y la flexibilización constante de los regímenes académicos”, explicó el especialista, quien además señaló la ineficacia de sumar días de clase sin atacar el fondo del problema, comparando esa medida con “querer atrapar el aire con las manos”.
Por su parte, Sandra Ziegler, investigadora de Flacso, advirtió que el argumento del desgano no es una cuestión anecdótica sino que expresa una crisis de sentido en la experiencia escolar. Mientras tanto, desde el ámbito académico se vincula esta intermitencia con una desorientación institucional provocada por la falta de límites claros. “El estudiante se aleja de la escuela porque los bordes de lo institucional se han vuelto difusos”, señaló Viviana Postay, remarcando que en muchas aulas la convivencia se volvió tan difícil que aprender terminó siendo una “tarea heroica”.
Rio Grande: 9°
5° / 5° - Algo de nubes


