Durante más de cincuenta años, la Luna quedó suspendida no solo en el cielo, sino también en la memoria colectiva. Aquel territorio inexplorado al que la humanidad llegó en plena Guerra Fría y que dejó de visitar tras la histórica misión Apolo 17 en 1972 vuelve a ser el gran objetivo de las potencias mundiales. Si todo sale según el estricto cronograma de la NASA, el próximo 1 de abril de 2026 cuatro astronautas despegarán desde el Centro Espacial Kennedy en Florida rumbo a la órbita lunar. Se trata de Artemis II, una misión que no busca alunizar, pero que funcionará como el ensayo general definitivo para comprobar que los sistemas están listos para un eventual regreso a la superficie.

El cohete Space Launch System (SLS) con la cápsula Orion para la misión Artemis II se encuentra en la plataforma de lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy, en Titusville, Florida, Estados.
El viaje, que se extenderá por unos diez días, marcará varios hitos históricos. A bordo de la cápsula Orion (impulsada por el gigantesco y novedoso cohete SLS) viajarán cuatro astronautas de élite: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Esta tripulación rompe moldes de manera inédita, ya que por primera vez en la historia de la exploración profunda incluye a una mujer, a una persona afrodescendiente y a un tripulante no estadounidense (el canadiense Hansen). Juntos recorrerán más de un millón de kilómetros en una trayectoria técnica conocida como «retorno libre», la cual utiliza la gravedad lunar para volver a la Tierra de forma segura tras realizar un sobrevuelo a escasa distancia del satélite.
El orgullo nacional también dirá presente en esta hazaña del espacio profundo. A bordo del cohete viajará ATENEA, un microsatélite desarrollado íntegramente por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) en conjunto con universidades y organismos científicos argentinos. Este pequeño equipo, un CubeSat de apenas 20 centímetros, operará a 70.000 kilómetros de la Tierra, comunicándose con estaciones ubicadas en Córdoba y Tierra del Fuego. Su objetivo será medir la radiación y validar sistemas de comunicación de largo alcance. Araceli Barrera, integrante del equipo mecánico térmico de la CONAE, destacó con orgullo que la selección de este proyecto latinoamericano por parte de la NASA demuestra el altísimo nivel de las capacidades técnicas y operativas que tiene la Argentina en el ámbito aeroespacial.
El contexto global en el que se enmarca este espectacular despegue es radicalmente distinto al del siglo pasado. Hoy la carrera espacial ya no es un mano a mano exclusivo entre Estados Unidos y Rusia. Potencias como China e India (que logró un alunizaje exitoso en 2023) pisan muy fuerte, mientras que Japón y la Agencia Espacial Europea avanzan con programas propios y desarrollos de tecnología clave. El objetivo a largo plazo del programa Artemis no es simplemente volver a clavar una bandera, sino lograr permanencia humana y generar una verdadera economía lunar. El primer paso para esa nueva era de la exploración interplanetaria está a punto de dar su salto más importante.
Fuente: https://www.losprimeros.tv/
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