Clima Rio Grande: ver extendido

Advierten sobre el avance de las jaurías y la falta de soluciones oficiales

La referente de la entidad, Lucila Apolinaire, alertó sobre los ataques constantes de perros asilvestrados que afectan a la producción y a la fauna local. Denunció que la problemática ya alcanzó las zonas urbanas y reclamó una política de Estado integral para frenar el riesgo sanitario.

RIO GRANDE.- La situación del campo fueguino atraviesa un momento complejo debido a la proliferación de perros asilvestrados, un fenómeno que comenzó hace décadas y que inicialmente fue detectado por los criadores de ovejas. Lucila Apolinaire, titular de la Asociación Rural local, mantuvo una entrevista con FM Del Pueblo y recordó que “este problema empezó hace muchos años, y los primeros que detectaron la situación fueron los productores ovinos”. Según explicó la dirigente, los ataques masivos provocaron que numerosas estancias debieran abandonar la cría de ovejas para volcarse forzosamente a la ganadería bovina.

Con el transcurso de los años, el escenario lejos de solucionarse se profundizó. Apolinaire detalló que los canes no solo atacan al ganado, sino que también afectan seriamente a la biodiversidad nativa, incluyendo guanacos, caballos y llamas. Para la representante rural, el panorama está “totalmente descontrolado con una población de perros asilvestrados que no sabemos exactamente cuántos son, pero sí sabemos que son muchísimos”, lo cual deriva en una gran cantidad de mordeduras y pérdida de animales.

La problemática tiene un vínculo estrecho con la gestión de mascotas en los centros urbanos. La dirigente sostuvo que las ciudades funcionan actualmente como una fábrica de animales que luego terminan en el ámbito rural. Según su visión, los cascos urbanos “lamentablemente siguen siendo una usina que emiten estos perros”, alimentando así el crecimiento de las jaurías que se asientan fuera de los límites municipales.

El riesgo ya no se limita únicamente a la economía o al medio ambiente, sino que empezó a afectar la integridad física de las personas. Apolinaire hizo referencia a denuncias recientes por ataques a humanos y manifestó su preocupación por la falta de una reacción inmediata ante estos hechos. Al respecto, comentó que durante sus traslados a la ciudad suele observar una cantidad alarmante de animales sueltos en la vía pública, llegando a contar cerca de cuarenta ejemplares en trayectos cortos.

En las zonas de campo, el fenómeno adquirió una dimensión diferente ya que se han consolidado poblaciones de perros que nacieron y crecieron sin vínculo alguno con el hombre. Estos animales “ya son perros que se han reproducido generación tras generación y que no tienen ningún contacto con el humano”, por lo que perdieron cualquier rasgo de domesticidad y se comportan como depredadores salvajes.

Para revertir esta tendencia, desde la Asociación Rural plantean que es necesaria una determinación firme por parte de las autoridades provinciales. Consideran que el abordaje requiere de un conjunto de medidas simultáneas, ya que las acciones aisladas no han dado resultados satisfactorios. “Tiene que haber una decisión política del gobierno de querer solucionar esto”, enfatizó la referente del sector.

Finalmente, Apolinaire subrayó que el problema excede a los productores rurales porque compromete la seguridad del turismo y de cualquier persona que realice caminatas por la zona. El uso de tecnología, como las cámaras trampa, permitió registrar grupos de hasta veintidós ejemplares moviéndose en conjunto, lo que confirma que el crecimiento de la población canina es exponencial y requiere de una intervención coordinada y urgente.