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Descubren embriones fosilizados en un molusco de 125 millones de años

El hallazgo, publicado en la revista Scientific Reports, constituye la evidencia más antigua conocida de cuidado maternal en este grupo de animales y sugiere que ya incubaban a sus crías dentro de sus branquias mucho antes de lo que se creía.

Un equipo internacional halló embriones, larvas y tejidos reproductivos fosilizados dentro de un molusco de agua dulce de 125 millones de años. El descubrimiento aporta la evidencia más antigua conocida de cuidado maternal en este grupo.

«Los fósiles no solo preservan formas: también pueden congelar conductas». Bajo esa premisa, un equipo internacional de paleontólogos encontró embriones, larvas y tejidos reproductivos fosilizados en el interior de un molusco de agua dulce que vivió hace 125 millones de años, durante el Cretácico Inferior.

El hallazgo, publicado en la revista Scientific Reports, constituye la evidencia más antigua conocida de cuidado maternal en este grupo de animales y sugiere que ya incubaban a sus crías dentro de sus branquias mucho antes de lo que se creía.

La investigación fue realizada por especialistas del Instituto Geológico y Minero de España, a partir del análisis de tres ejemplares de Margaritifera valdensis, un molusco emparentado con los actuales mejillones de río. Los restos fueron hallados en la Isla de Wight, al sur de Inglaterra, un yacimiento célebre por la abundancia de fósiles de esa etapa, incluidos restos de dinosaurios.

Cómo lograron ver estructuras internas de 125 millones de años

Para estudiar los ejemplares, los científicos aplicaron cortes finos, microscopía óptica, microscopía electrónica de barrido y análisis químicos que les permitieron distinguir qué estructuras pertenecían al organismo original y cuáles se generaron después, durante la fosilización.

En dos de los tres fósiles aparecieron branquias modificadas, cámaras de incubación, soportes branquiales y numerosos cuerpos microscópicos asociados al desarrollo embrionario. También pudieron identificar distintas etapas de crecimiento de las crías: desde estadios muy tempranos hasta larvas más avanzadas, algunas en la llamada “posición de mariposa”, rasgo característico de ciertas larvas de este grupo de moluscos.

Una estrategia reproductiva que todavía usan los mejillones actuales

Los mejillones de agua dulce modernos conservan uno de los ciclos reproductivos más complejos del reino animal. Las hembras fecundan los huevos dentro de cámaras especiales ubicadas en sus branquias, donde las crías permanecen protegidas durante las primeras fases de su desarrollo.

Cuando alcanzan el estado larvario, conocido como gloquidio, las crías se liberan del cuerpo materno y se fijan de manera temporal a peces, sobre branquias o aletas, para continuar su desarrollo antes de desprenderse y establecerse en el fondo del río. Este vínculo con peces hospedadores es una de las claves evolutivas del grupo y explica en parte su éxito para dispersarse en sistemas fluviales.

Según los autores del estudio, este mecanismo ya estaba completamente desarrollado hace 125 millones de años y pudo haber sido decisivo para que estos moluscos colonizaran con éxito ambientes de agua dulce. En términos evolutivos, la persistencia de esta estrategia reproductiva durante tanto tiempo ayuda a entender por qué ciertos linajes logran atravesar cambios ambientales profundos mientras otros desaparecen.

Análisis y proyecciones: el hallazgo refuerza una idea central de la paleontología moderna: la reproducción y el desarrollo temprano pueden dejar huellas fósiles tan valiosas como un esqueleto o una concha. En un contexto de crisis actual para los bivalvos de agua dulce —afectados por contaminación, represas, especies invasoras y cambio climático—, comprender cuándo surgieron estas estrategias puede aportar pistas sobre qué rasgos favorecieron su supervivencia y cuáles los vuelven más vulnerables. También abre una línea de investigación sobre la evolución de la incubación interna en moluscos y sobre cómo ciertas adaptaciones reproductivas permitieron habitar ambientes fragmentados y cambiantes desde el Mesozoico.

En los últimos años, el estudio de fósiles con preservación excepcional ha mostrado un cambio importante en la paleontología: ya no se analizan solo huesos o conchas, sino también evidencias de comportamiento, tejidos blandos y etapas de desarrollo. En ese marco, los mejillones de agua dulce pasaron de ser vistos únicamente como organismos discretos de los ríos a convertirse en piezas clave para reconstruir la historia evolutiva de los ecosistemas continentales. Hoy, el consenso científico los ubica entre los grupos de animales más amenazados del planeta, lo que vuelve aún más relevante rastrear el origen antiguo de su biología reproductiva.

Para los investigadores, este descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre un molusco del Cretácico Inferior, sino que también ayuda a explicar cómo este grupo logró mantenerse desde la era de los dinosaurios hasta la actualidad, conservando una estrategia de reproducción tan compleja como eficaz.
Fuente: https://www.identidadcorrentina.com.ar/