VENEZUELA.- La Presidencia de Venezuela reconoció con la Medalla al Mérito del Servicio a Candy, Rojo, Tamy y Dastan, cuatro perros colombianos que participaron en las tareas de búsqueda y rescate tras los terremotos. El homenaje también incluyó el emotivo reencuentro con Moisés Calzadilla, el niño que lograron sacar con vida de los escombros.
“Perros de búsqueda y rescate” es, desde hace décadas, una de las expresiones más precisas del heroísmo silencioso en emergencias: su olfato puede detectar vida donde la tecnología no siempre llega. Con ese trasfondo, la Presidencia de Venezuela entregó la Medalla al Mérito del Servicio a cuatro caninos colombianos que participaron en las operaciones tras los devastadores terremotos que dejaron cerca de 3.000 víctimas mortales.
Los perros, identificados como Candy, Rojo, Tamy y Dastan, integraron el componente especial de búsqueda y rescate enviado desde Colombia como parte del equipo USARCOL-1.
El reconocimiento puso en relieve su tarea durante la emergencia. Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), los animales tuvieron un papel decisivo en la localización de personas atrapadas bajo los escombros, trabajando junto a sus guías y al personal técnico en las zonas más afectadas por los sismos.
La distinción otorgada a los perros colombianos subrayó la relevancia de su intervención en una catástrofe de enorme magnitud. De acuerdo con la Ungrd, la capacidad de estos caninos para identificar señales de vida ayudó a optimizar las operaciones humanitarias y a orientar los esfuerzos de búsqueda en los momentos más críticos posteriores al desastre.
La participación del equipo USARCOL-1, del que formaron parte los animales homenajeados, también reflejó la cooperación entre Colombia y Venezuela en la respuesta a la emergencia. La entidad remarcó que este tipo de acciones expresan el compromiso de Colombia con la cooperación regional ante escenarios de alto riesgo.
El impacto de los terremotos y las labores de rescate
Los sismos provocaron el colapso de edificios y dejaron a miles de personas sin vivienda, especialmente en La Guaira, ubicada a unos 40 kilómetros de Caracas. En esa zona, los equipos de rescate debieron enfrentar escenarios de destrucción severa y peligro permanente.
Frente a la magnitud de la crisis, Colombia movilizó a USARCOL-1, integrado por especialistas y por el grupo canino que luego sería distinguido. La labor de los perros y sus guías resultó fundamental para ubicar a personas con vida y fortalecer la capacidad de respuesta durante las primeras horas posteriores al evento.
El homenaje a los caninos tuvo repercusión en las redes sociales de la UNGRD, donde la entidad escribió: “Hay huellas que quedan para siempre. Por su invaluable labor durante las operaciones de búsqueda y rescate tras el terremoto en Venezuela, Candy, Rojo, Tamy y Dastan, el componente canino del USARCOL1, fueron condecorados con la Medalla al Mérito del Servicio, un reconocimiento otorgado por la Presidencia de Venezuela”.
Más allá del gesto protocolar, el episodio volvió a mostrar cómo los equipos USAR de la región han ganado protagonismo en la última década. Tras experiencias como el terremoto de Haití en 2010 y otros grandes desastres en América Latina, se consolidó la idea de que la cooperación internacional y el entrenamiento especializado pueden acortar tiempos de búsqueda y aumentar las posibilidades de supervivencia en las primeras horas.
Héroes colombianos visitaron a Moisés, el niño que rescataron en La Guaira
El reencuentro entre Moisés Calzadilla, el niño venezolano que sobrevivió bajo los escombros durante dos días, y los rescatistas colombianos que lo salvaron, tuvo un fuerte valor simbólico tras los terremotos del 24 de junio en Venezuela.
El menor, de 11 años, se reunió en La Guaira con integrantes del equipo USAR COL-1, que habían viajado desde Colombia para participar de las labores de búsqueda y rescate urbano.
La operación para encontrarlo y sacarlo con vida se extendió durante siete horas. Los rescatistas utilizaron cámaras especiales y mantuvieron comunicación verbal constante con el niño para transmitirle calma y acompañarlo durante el procedimiento. Según informó la Ungrd, el posterior reencuentro estuvo marcado por abrazos, sonrisas y obsequios entre los protagonistas.
Durante la maniobra, el equipo colombiano logró ubicar al menor a una profundidad de cuatro metros bajo la estructura derrumbada. Su padre, Lázaro Rubio, agradeció al grupo colombiano por insistir en la búsqueda hasta concretar el rescate, aun en condiciones adversas.
El niño y su padre expresaron su reconocimiento por la perseverancia del equipo, destacando la importancia de no perder la esperanza en situaciones extremas. Por su parte, los rescatistas le entregaron a Moisés los distintivos que llevaban en sus uniformes, como símbolo del vínculo construido en medio de la emergencia.
Análisis y proyecciones
La condecoración a los perros rescatistas y el reencuentro con Moisés condensan dos tendencias claras en la gestión moderna de desastres: por un lado, la creciente valoración del componente canino en operaciones urbanas complejas; por otro, la importancia de la cooperación transfronteriza en emergencias de gran escala. En escenarios de colapso estructural, los perros entrenados suelen ser decisivos durante la llamada “ventana de oro”, las primeras horas en las que aumenta la probabilidad de hallar sobrevivientes.
De cara al futuro, este tipo de reconocimientos tiende a fortalecer la legitimidad de los equipos especializados, impulsa la formación conjunta entre países y mejora la visibilidad de los sistemas de respuesta rápida. También refuerza la idea de que la gestión del riesgo no depende solo de recursos materiales, sino de entrenamiento, coordinación y vínculos humanos —y en este caso, también caninos— capaces de sostener la esperanza cuando todo parece derrumbado.
Evolución del tema
En los últimos años, la respuesta ante terremotos y derrumbes en América Latina fue incorporando más tecnología, mejor coordinación interinstitucional y protocolos de búsqueda más precisos. Dentro de ese proceso, los equipos USAR y sus perros pasaron de ser un apoyo complementario a convertirse en una pieza central de las misiones internacionales. En paralelo, Colombia consolidó una presencia activa en operaciones regionales, mientras que Venezuela, en este caso, reconoció públicamente esa ayuda, reforzando un vínculo de cooperación que se vuelve especialmente valioso en crisis humanitarias.
El caso de Candy, Rojo, Tamy y Dastan muestra además una evolución en la manera de comunicar estas misiones: ya no se trata solo de reportar rescates, sino de destacar el valor simbólico de quienes intervienen. El rescate de Moisés y la posterior visita de los rescatistas evidencian cómo estos operativos también dejan historias de memoria, gratitud y colaboración que trascienden la emergencia inmediata.

Fuente: https://www.identidadcorrentina.com.ar/
Rio Grande: 4°
3° / 3° - Algo de nubes
3° / 3° - Cielo claro


