Clima Rio Grande: ver extendido

Penumbras en el ingreso al aeropuerto capitalino y malestar por las tarifas de la concesión

Varios sectores del camino al Malvinas Argentinas y la playa de vehículos privada permanecen sin luz natural ni artificial durante las últimas horas del día. A pesar de las reiteradas quejas de los usuarios por la falta de visibilidad y seguridad, la firma a cargo del complejo mantiene el cobro del playón de forma habitual.

USHUAIA.- El sendero que conduce al Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas de esta ciudad registra, desde hace varias jornadas consecutivas, un importante apagón en sus farolas principales. La problemática se agudiza al caer el sol, momento en que extensos tramos de la calzada peatonal y vehicular quedan sumergidos en una profunda penumbra.

Esta falencia perjudica de manera directa a los vecinos que transitan por la ciclovía o practican deportes en las inmediaciones del sector. Del mismo modo, los viajeros y contingentes turísticos que arriban a la isla se ven obligados a desplazarse a pie entre las dársenas con un rango de visión sumamente acotado.

La falta de mantenimiento también se traslada al interior del espacio aeroportuario. Diversos automovilistas señalaron que la playa de estacionamiento administrada por London Supply padece idéntico déficit lumínico, una realidad que contrasta con la continuidad del cobro de los aranceles por parte de la empresa.

Aquellos conductores que exceden la franja de tolerancia de un cuarto de hora deben abonar el canon establecido de todas formas, situación que generó indignación debido a que la falta de luz conspira contra las condiciones indispensables de resguardo para transitar en horario nocturno.

Los valores vigentes en las boleteras del predio arrancan en $1.600 para ciclomotores y alcanzan los $11.000 en el caso de los transportes de gran porte y colectivos. Por su parte, la tarifa para los vehículos particulares se ubica en el orden de los $3.500 la hora.

La disconformidad generalizada se centra en una premisa lógica, basada en que si la prestación se encuentra degradada por la falta de inversión en luminarias, el pase por las barreras tendría que suspenderse de manera transitoria hasta que se reparen los desperfectos del tendido.