Clima Rio Grande: ver extendido

La misión Artemis II utilizó cámaras Nikon D5 de 2016 para capturar las imágenes de la Tierra

Lejos de recurrir a dispositivos móviles modernos, la tripulación del sobrevuelo lunar empleó equipos profesionales antiguos para retratar la Tierra. La elección de una cámara lanzada en 2016 permitió obtener tomas de alta calidad en condiciones de luz extremas.

USHUAIA.- La misión Artemis II de la NASA captó la atención del mundo con los registros visuales obtenidos durante su reciente trayecto orbital alrededor de la Luna. Una de las postales más impactantes de nuestro planeta fue lograda por el comandante Reid Wiseman desde la cabina de la nave Orión justo después de finalizar la maniobra de inyección trans-lunar. A pesar de lo que se podría suponer en la era de los smartphones, estas capturas no fueron fruto de un teléfono inteligente sino de un equipamiento especializado.

Los astronautas contaron con unidades Nikon D5 para documentar el viaje. Se trata de un modelo de cámara réflex digital que llegó a las vitrinas hace diez años y cuya fabricación cesó hace un lustro, pero que mantuvo su vigencia para esta tarea científica. La fotografía principal de la serie recibió el nombre de “Hola, Tierra” y presenta un nivel de detalle asombroso donde se distinguen dos auroras y la denominada luz zodiacal. Al momento del disparo, la Tierra generaba un eclipse sobre el Sol, lo que dotó a la escena de una iluminación particular.

El archivo distribuido por la agencia espacial conserva sus proporciones originales con una resolución nativa de 20,8 millones de píxeles. La imagen proviene de un sensor de formato completo sin ningún tipo de recorte o alteración posterior. Este modelo de cámara fue valorado históricamente por los fotógrafos profesionales debido a su capacidad de respuesta rápida y su desempeño en entornos donde la iluminación es escasa o deficiente.

La resistencia técnica de este equipo antiguo se justifica por su comportamiento ante la sensibilidad ISO elevada. Este parámetro mide qué tan receptivo es el sensor a la luz disponible y en el espacio profundo las tomas requirieron valores de hasta 51.200 ISO. En condiciones normales, una configuración tan alta suele llenar la imagen de ruido o granulosidad, pero la ingeniería de estas cámaras logra procesar la información manteniendo la nitidez y el equilibrio visual.

Dentro de la cápsula Orión también se trasladó una Nikon Z9, un equipo sin espejo de última generación que representa la evolución tecnológica del modelo anterior. El objetivo de incluir esta unidad fue evaluar su desempeño para considerar su uso permanente en los próximos despliegues lunares. Esta convivencia de sistemas permite a los técnicos comparar la fiabilidad de lo nuevo con la eficacia comprobada de los componentes que ya tienen años de trayectoria.

Aunque el sentido común actual indica que la mejor cámara es aquella que se lleva siempre encima, los resultados del proyecto Artemis II reivindican el uso de herramientas profesionales de gran porte. La documentación de esta travesía histórica demuestra que la tecnología de generaciones pasadas posee todavía la potencia necesaria para cumplir con los estándares de las exploraciones más complejas fuera de la atmósfera terrestre.