USHUAIA.- La pulseada por la demora en la remisión de los recursos coparticipables sumó un nuevo capítulo de fricción tras las declaraciones de Gustavo Ventura contra la gestión municipal.
El referente político señaló que la decisión de convocar a una marcha es una herramienta “anacrónica” que no aporta una salida concreta al desequilibrio financiero que sufre la ciudad. Para el dirigente, resulta fundamental despojar la administración de intereses partidarios, ya que considera que la gestión pública se encuentra actualmente rehén de una puja de facciones que impide el diálogo institucional.
Al analizar el vínculo entre el municipio y la Casa de Gobierno, Ventura advirtió sobre una “manía de politizar” cada situación de conflicto, mencionando como ejemplos lo sucedido durante el pasado 2 de abril y la actual disputa por los fondos. En esa línea, comparó el estilo de reclamo de la intendencia con el funcionamiento de un centro de estudiantes, afirmando que este tipo de maniobras demuestran una falta de madurez que no coincide con las necesidades de una capital provincial.
La radiografía de las finanzas locales que presentó el referente arroja números preocupantes sobre la sostenibilidad del sistema. Según los registros de ejecución presupuestaria, el pasivo que mantiene la provincia con Ushuaia por goteo y fondos específicos ya traspasó la barrera de los $12.500 millones. Esta falta de liquidez arrastra una demora media de 45 días en las transferencias, lo cual frena el pago a quienes prestan servicios básicos y altera la cadena de pagos a los proveedores estatales.
Sin embargo, el foco de la crítica también se centró en la distribución del gasto dentro del edificio de Arturo Coronado. Ventura denunció que la planta de funcionarios políticos creció de forma desproporcionada hasta acaparar el 75% del presupuesto corriente de la municipalidad. El dirigente fue enfático al sostener que permitir que “la unidad básica” tome protagonismo en las definiciones de gobierno termina por desviar los fondos que deberían destinarse a mejorar la eficiencia de la prestación pública.
Respecto a la última protesta callejera, el dirigente se solidarizó con los trabajadores municipales que se vieron obligados a asistir bajo presión. Aseguró que muchos empleados debieron marchar “encapuchados para no ser reconocidos” por temor a represalias, una situación que calificó de vergonzosa. Su postura es que el intendente debería concentrarse en lograr un aumento salarial real para el personal y ordenar las cuentas puertas adentro en lugar de exponer a los agentes en actos políticos.
Por último, el referente lamentó la falta de presencia física del mandatario comunal en el conflicto y su distanciamiento de los trabajadores durante los últimos ocho años. Ventura cerró su intervención insistiendo en que la resolución del problema no requiere de marchas, sino de una instancia de negociación reservada. Según su criterio, el conflicto por la deuda “se resuelve en una mesa de cuatro personas: Gobernador, Intendente de Ushuaia, Ministro de Economía de la provincia y Secretario de Hacienda municipal y punto”.
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