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El reclamo por el radar extranjero quebró la solemnidad del acto central en Ushuaia

La conmemoración por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas se vio sacudida por una fuerte protesta dirigida a las autoridades provinciales. Durante el discurso oficial, el excombatiente Daniel Guzmán increpó a los funcionarios del gabinete de Gustavo Melella, denunciando una supuesta falta de coherencia entre el discurso soberano y la permanencia de infraestructura de capitales británicos en Tolhuin, lo que generó un clima de confrontación y gritos entre los asistentes al Monumento a los Caídos.

USHUAIA.- Lo que comenzó como un encuentro de homenaje y reflexión colectiva terminó por convertirse en un foco de disputa política abierta frente al Canal Beagle. En medio de la ceremonia presidida por el gobernador Gustavo Melella, y ante la mirada del mandatario de Buenos Aires, Axel Kicillof, el clima de respeto se interrumpió cuando el veterano de guerra y periodista Daniel Guzmán cuestionó a viva voz al secretario de Malvinas y Asuntos Internacionales, Andrés Dachary, tildando de hipócrita la posición del Ejecutivo fueguino.

La situación alcanzó su punto más crítico en pleno discurso de la comitiva oficial, momento en que Guzmán lanzó duras recriminaciones sobre la administración del conflicto del Atlántico Sur. “No dejen de relatarnos el desastre que ustedes mismos han generado. Vienen a hablar de lo que no están haciendo. ¡Vergüenza, vergüenza, vergüenza!”, fustigó el excombatiente ante una concurrencia que se dividió entre los aplausos de apoyo y los gestos de rechazo.

El eje de la denuncia se centró en la instalación de un radar de capitales ingleses en la zona de Tolhuin, un proceso que se gestó durante la presidencia de Alberto Fernández con el aval de la gestión local. Para el veterano, tanto la presencia de este equipamiento como el avance de intereses petroleros vinculados al Reino Unido representan una contradicción insalvable con la retórica de defensa territorial que pregona el Gobierno en sus gacetillas y actos públicos.

Visiblemente afectado por los gritos, el secretario Andrés Dachary interrumpió su alocución para responder a los planteos de Guzmán. “Me estás ofendiendo. Yo también soy hijo de un veterano de guerra. Jamás usaría mi apellido para una cuestión política. Te pido respeto”, replicó el funcionario provincial, tratando de mantener la compostura mientras el ambiente en la plaza se volvía cada vez más hostil.

Lejos de aplacarse, el malestar se extendió hacia otros sectores del público presente, quienes comenzaron a corear consignas exigiendo el desmantelamiento de la antena instalada en el corazón de la isla. El grito de “¡Desarmen el radar!” se multiplicó entre los vecinos, confirmando que la inquietud planteada por Guzmán es compartida por otros integrantes de la sociedad civil que asistieron al homenaje.

Este episodio dejó a la vista una fisura profunda en una fecha que tradicionalmente funciona como un factor de unidad provincial. El acto concluyó en un clima de reproches y cuestionamientos que pusieron en duda la solidez de las políticas de soberanía actuales, transformando lo que debía ser un tributo a los héroes en un fuerte reclamo de coherencia política hacia los mandatarios presentes.