Clima Rio Grande: 11° ver extendido

El RRS Sir David Attenborough cruzó sectores de jurisdicción argentina tras zarpar desde Chile

Nueva controversia por el paso de un rompehielos inglés con bandera de las islas ocupadas- El RRS Sir David Attenborough cruzó sectores de jurisdicción argentina tras zarpar desde Chile con destino al archipiélago malvinense. El silencio de las autoridades nacionales frente al uso de insignias ilegales genera fuertes críticas en los sectores vinculados a la soberanía.

USHUAIA.- Diversos sistemas de monitoreo naval detectaron el reciente paso del RRS Sir David Attenborough, que cumplió el trayecto entre la ciudad chilena de Punta Arenas y las Islas Malvinas. Durante esta navegación, la unidad ingresó nuevamente en aguas argentinas bajo una identificación que remite directamente al gobierno colonial de las islas. Esta situación genera un profundo malestar debido a la reiteración de estas maniobras y la aparente falta de una postura diplomática firme por parte del Palacio San Martín.

La embarcación, que forma parte de la flota del British Antarctic Survey, cumple tareas de apoyo logístico y científico en el continente blanco. No obstante, sus movimientos habituales sugieren la existencia de un corredor de abastecimiento que conecta puertos sudamericanos con los territorios usurpados. Este esquema operativo le otorga a Londres la posibilidad de mantener una presencia activa y permanente en una región donde el Reino Unido despliega infraestructura y capacidad de proyección logística de forma ininterrumpida.

El suceso cuenta con antecedentes inmediatos que ya habían puesto en alerta a la región. Durante enero de 2025, el Ejecutivo de Tierra del Fuego denunció una incursión similar de este buque y cuestionó la pasividad del Gobierno nacional. En aquella oportunidad, el eje de la discusión se centró en si este tránsito puede encuadrarse bajo el concepto de “paso inocente” según el Derecho del Mar o si, por el contrario, la utilización de símbolos vinculados a una ocupación ilegal invalida cualquier pretensión de navegación pacífica.

La problemática presenta dos dimensiones que se retroalimentan constantemente. Por un lado se encuentra el aspecto técnico, donde el navío afianza una red de suministros en el Atlántico Sur luego de realizar escalas en el continente. Por el otro aparece el plano político, ya que navegar con una bandera que nuestro país no reconoce intenta forzar una admisión de hecho de la autoridad británica. Lejos de ser un mero desplazamiento científico, se percibe una intención de naturalizar la circulación de naves bajo estandartes coloniales.

A lo largo del último ciclo anual, el Sir David Attenborough exhibió un ritmo de trabajo constante que incluyó paradas en las Georgias del Sur y bases en la Antártida, utilizando siempre al puerto chileno como punto de conexión. Desde la perspectiva nacional, el debate no gira en torno a las prestaciones del buque para abrirse camino en el hielo, sino que el reclamo se enfoca en el trasfondo de una actividad que se ampara en una simbología lesiva para la integridad territorial argentina.

Al momento, la Cancillería no ha difundido comunicados oficiales ni ha formalizado protestas ante este último evento. Esta tendencia a evitar el choque diplomático choca con las demandas de especialistas y de la administración de la provincia austral. La carencia de una réplica institucional contundente abre la posibilidad de que estas incursiones se vuelvan parte del paisaje cotidiano, lo que terminaría consolidando una “normalización de la presencia británica en el Atlántico Sur” que despierta alarmas entre los observadores del área.