BUENOS AIRES.- El escenario político del fútbol argentino sufrió una sacudida inesperada con la decisión de River Plate de retirar a sus representantes de las reuniones de Comité Ejecutivo. Mientras la gestión de Claudio Tapia enfrentaba frentes abiertos con el Poder Ejecutivo y el ámbito judicial, la institución de Núñez decidió patear el tablero por no compartir las formas ni el fondo de las determinaciones tomadas por la cúpula de la asociación.
Mediante un descargo difundido en sus canales oficiales, la entidad de la banda roja fue contundente respecto a los motivos del alejamiento. “Nuestra institución considera que las discusiones sobre el futuro del fútbol argentino deben darse mediante procedimientos claros y previsibles: con los temas incorporados en el orden del día con su debida antelación y sometidos a votación de los miembros correspondientes. En reiteradas ocasiones, la dinámica de funcionamiento observada no ha reflejado esos mecanismos, resultando en procesos menos claros que aquellos a los que River Plate está acostumbrado en el funcionamiento de su propia Comisión Directiva”, reza el texto que marca el inicio de una nueva etapa de confrontación.
Este desplante tiene un antecedente directo en el año 2016, cuando Rodolfo D’Onofrio adoptó una conducta idéntica durante el interinato de Luis Segura. En aquel entonces, el exmandatario millonario sostenía que buscaba una transformación profunda que no llegaba. Diez años después, bajo el mandato de Stefano Di Carlo, la sensación de falta de institucionalidad vuelve a ser el argumento central para el portazo.
COMUNICADO OFICIAL
— River Plate (@RiverPlate) March 5, 2026
Ante la información que ha trascendido en las últimas horas, el Club Atlético River Plate desea dejar en claro ante sus socios, socias, hinchas y ante toda la comunidad del deporte su vínculo con la Asociación del Fútbol Argentino.
Desde el año 2013, River… pic.twitter.com/HyHKl3oZte
La gota que colmó el vaso fue una seguidilla de hechos que la dirigencia de River considera arbitrarios. Entre ellos sobresale la designación de Rosario Central como campeón de la temporada, una distinción que no estaba contemplada en las normativas vigentes. A esto se sumó el decreto de un cese de actividades para la jornada actual, medida interpretada como un escudo ante la citación judicial de Tapia y Pablo Toviggino por una causa vinculada a la retención de aportes previsionales.
Desde el Monumental aclaran que esta no fue una reacción caliente de un momento para otro. El malestar se venía cocinando a fuego lento y ya se le había comunicado a las autoridades de la calle Viamonte que el club no estaba cómodo con el rol del Comité Ejecutivo, que a menudo funciona simplemente para ratificar las órdenes de la presidencia sin debate real.
A pesar de la fractura, el club buscó proteger ciertos consensos históricos. “El Club ha promovido de forma permanente, entre otras cosas, la necesidad de consolidar una competencia profesional con un torneo de 20 equipos, acompañado por una generación de recursos que permita el crecimiento del conjunto de los clubes que integran nuestro fútbol. Asimismo, River Plate ratifica su histórica defensa del modelo de asociaciones civiles sin fines de lucro y, al mismo tiempo, expresa su reconocimiento a la Asociación del Fútbol Argentino en la defensa del régimen de aportes previsionales vigente para la actividad”, señala el documento para evitar que la pelea se confunda con otros intereses políticos externos.
La salida de Ignacio Villarroel de la mesa de enlace con Toviggino deja a Di Carlo en una posición de autonomía total. Si bien sus antecesores como Jorge Brito mantuvieron una relación de cordialidad institucional pese a las críticas por el formato de 30 equipos y los cambios de reglamento constantes, el actual presidente eligió el aislamiento como respuesta a lo que Villarroel calificó como una falta de democracia interna al momento de otorgar títulos por decreto.
En el edificio de la AFA intentan minimizar el impacto asegurando que la mayoría de las instituciones siguen alineadas con el “Chiqui”. No obstante, se sabe que el gesto de River podría servir de incentivo para otros opositores silenciosos como Estudiantes de La Plata, con Juan Sebastián Verón, o Talleres de Córdoba, club que mantiene una tensa tregua tras los cruces mediáticos de Andrés Fassi.
Racing aparece como el aliado más probable en este nuevo mapa de poder. La dirigencia de Avellaneda, encabezada por Diego Milito, optó por no plegarse al paro de apoyo a Tapia, compartiendo una visión de gestión profesional similar a la de River. Aunque el ídolo académico prefiere la cautela por su reciente llegada al cargo y su vínculo directo con la FIFA, el acercamiento entre ambas instituciones es cada vez más evidente tras resolver viejos conflictos por transferencias de jugadores.
El resto de los grandes observa el panorama con distintos matices. Boca se mantiene en una zona neutral estratégica, mientras que Independiente oscila según la coyuntura política y San Lorenzo permanece alineado al oficialismo por su dependencia de la asistencia financiera de la casa madre. La decisión de River deja planteado un interrogante sobre cuánto aguantará el esquema de unanimidad que hasta ayer ostentaba la conducción nacional.
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