Llegaron a ser más de 26 y recorrieron miles de kilómetros con un solo objetivo: la pasión y la libertad de sentir el viento en la ruta. En la última semana, un grupo de motosviajeras pasó por Chubut e hizo escala en Comodoro Rivadavia. Su desafío era llegar a Ushuaia, en el marco de Women Riders World Relay (WRWR), un evento global donde mujeres de diferentes países se unen en una posta simbólica, comparten experiencias y promueven el motociclismo femenino en el mundo. Esta es su historia.
El frío se siente en las manos y cala hondo en los huesos, pero el paisaje es hermoso y el clima, pese a la temperatura, es ideal en esa zona del país durante esta época del año. Mariana López (47) acaba de llegar a Río Grande con otras 9 mujeres y, luego de un café para calentar el cuerpo en la estación de servicio de San Sebastián, completarán los 15 kilómetros que faltan para llegar a destino y alcanzar la parte más austral del viaje por Argentina.
Mariana es docente y la embajadora del Women Riders World Relay (WRWR), el Relevo Mundial de Mujeres Motociclistas, por sus siglas en inglés. El encuentro en 2019 conectó a más de 20.000 mujeres de más de 102 países que participaron en el relevo de motocicletas más grande del mundo, y este año, por primera vez, recorre gran parte de Argentina, de norte a sur.
“El objetivo es conectar, desafiar y transformar”, dice con orgullo en una de sus paradas en la provincia de Santa Cruz. “Queremos conectar a las mujeres motociclistas de todo el mundo, desafiarnos a conocer nuestras motos, la mecánica ligera, los detalles de nuestra moto y transformar la mirada que la sociedad tiene de la mujer motociclista, así que estamos orgullosas de ser parte de esta movida”.

Mariana es la embajadora argentina del Women Riders World Relay (WRWR). Foto: Archivo personal.
“Pude salir airosa y, a partir de ahí, dije que la vida hay que disfrutarla, porque realmente la tenemos prestada; entonces, ¿para qué hacer mal uso de ella? Y bueno, viajar es una de mis pasiones. Ya estaba en el tema de las motos y, a fines de 2017, tuve la oportunidad de realizar un viaje muy revelador y muy lindo por la Ruta 40. Soy la primera mujer que hace la Ruta 40 completa en un solo viaje. Es un orgullo”, dice al explicar cómo comenzó su ruta.
Desde entonces, Mariana viaja en moto. Su hijo, Rodrigo, también es un amante de las dos ruedas y la apoya, al igual que su pareja, otro motoquero que esta vez se quedó en casa. Así, la ruta y la moto muchas veces son sus únicas compañeras.
Esta no es la primera vez que la motoviajera llegará a Ushuaia, pero sí será diferente: lo hace en su rol de embajadora y acompañada por otras motoqueras que participan de esta aventura. En total son 6 motos viajeras permanentes y llegaron a ser nueve, más las guardianas que las reciben en diferentes puntos de su ruta y que se sumaron en distintas postas del recorrido. En su momento llegaron a ser más de 26 mujeres ruteando.
Luciana Burgos (28) es una de las motoviajeras que se sumó al grupo. Oriunda de Tandil y bibliotecaria de profesión, la joven hace dos años comenzó a viajar en moto con una 110 cc roja, primero ruteando por los pueblos cercanos y luego llegando a otros lugares más lejanos.
“Empecé a ir a los pueblos. Me mandaba por las calles de tierra con la 110, pero también consumía muchos motoviajeros y gente que viajaba en moto y dije: ‘quiero hacer eso’. Fue algo que brotó desde adentro, como un sueño, y empecé”.
El primer viaje largo de Luciana fue a Sierra de la Ventana, donde fue a realizar un curso de enduro. Luego llegaría Bahía Blanca, su viaje más largo hasta ahora, cuando decidió sumarse a la red WRWR y acompañó el trayecto hasta Comodoro Rivadavia.
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“Ushuaia era un lugar al que tenía ganas de ir”, cuenta la joven. “En mi caso, arranqué el ocho. Fui hasta Tres Arroyos y ahí me junté con las chicas. Ya tenía planificado ir a Ushuaia y cumplir este sueño, pero la movida del WRWR me pareció alucinante y dije: ‘tengo que hacer un trayecto con ellas’. Me pareció bárbara la comunidad motera, sobre todo más mujeres en moto. Me encanta esto de hacer contacto y dije: ‘está re bueno conocer a estas personas y conocer lo que es viajar en grupo’. Es muy interesante”
UNIR LAZOS Y DERRIBAR PREJUICIOS
Uno de los objetivos del Women Riders World Relay es visibilizar y mostrar a la mujer desde otro lugar, porque, como dice Mariana, en muchos hogares está mal visto que la mujer salga a rutear y ponga en pausa las responsabilidades del hogar.
“Generalmente la mujer está socialmente pensada como mamá de familia y esto de dejar a los niños o dejar al marido de repente está mal visto. Está mal visto dejar la casa para salir a rutear. Sin embargo, con el varón no sucede eso; entonces nosotras queremos demostrar que sí se puede, que cuando volvamos nuestros hijos, nuestras parejas, nuestros trabajos, nuestros hogares van a seguir estando igual que cuando vuelven los varones de la ruta. Que tomarnos un fin de semana, 10 días, 15 días o 45, como estamos haciendo, no modifica sustancialmente, socialmente, el grupo con el que vivimos”.
“Tengo a una de las motociclistas con las que viajo que siempre dice: ‘no somos indispensables o imprescindibles; la vida hogareña sigue girando sin nosotras también’.”
Luego de Ushuaia, el viaje continuará hacia el norte por la Ruta 40. El objetivo es llegar el 13 de febrero a San Juan. Pero ahí no terminará el WRWR. La segunda etapa del año contempla viajes cada quince días, moviéndose entre localidades para cubrir el norte y el litoral del país, hasta el 6 de diciembre, cuando se realice una gran caravana entre Rosario y Córdoba para completar el circuito.
Pero, más allá de los prejuicios, ¿qué motiva a estas mujeres a viajar por las rutas argentinas, enfrentando el frío, el viento y el tránsito? “Hay una libertad increíble cuando te subís a la moto”, dice Luciana. “Yo me siento parte del paisaje y de la naturaleza. Además sos uno con la moto. Hay una libertad que no se puede explicar: sentir el viento, ver el paisaje, es muy terapéutico realmente. A mí me gusta mucho ir pensando o en silencio apreciando cada kilómetro.
“Eso es lo que más me gusta: esa sensación de paz y de libertad; además, hay una comunidad preciosa que te apoya en todo momento, que comparte lazos e información. A mí, por ejemplo, me contaron mucho sobre el viento y yo las escucho porque saben, te brindan sus brazos, todo lo que tienen, y también está el ida y vuelta. Yo a todas les vengo diciendo: ‘Bueno, cuando vaya a Tandil, avisen para poder devolver lo mismo que nos dieron’.”
La caravana, desde su inicio en Anizacate hacia Río Cuarto, ha reunido a mujeres de todas partes de Argentina: muchas de Córdoba, otras de San Luis, Santa Rosa, Buenos Aires, Tucumán y también de Chubut, en la última semana.
En Trelew, las historias se compartieron entre mates y mapas. Y en Comodoro Rivadavia, la ciudad del viento, las motoviajeras encontraron en las motoposadas ese hogar transitorio necesario para revisar el aceite, ajustar cadenas y, sobre todo, descansar el cuerpo tras jornadas de muchos kilómetros.
Este domingo ya descansan en Ushuaia con la felicidad de haber logrado el primer tramo, pero también con el orgullo de seguir uniendo a mujeres. “Es una felicidad poder conectar motociclistas a lo largo del país.” Un desafío personal muy grande y ser ejemplo de que sí se puede. No necesitás ni grandes motos, ni gran equipamiento, ni tanto dinero. Hay una comunidad motera muy linda que se va haciendo apoyo y que puede ser inspiración para otras mujeres”, cierra Mariana, la embajadora de este grupo de motoviajeras que recorre las rutas, derribando prejuicios, estructuras y uniendo lazos en los diferentes paisajes argentinos.
Fuente: adnsur.com.ar
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