Clima Rio Grande: ver extendido

El “agujero de ozono” sobre la Antártida se achica y anota su quinto mejor registro en tres décadas

La capa protectora de la Tierra sigue en lenta recuperación gracias a las políticas ambientales internacionales. Los científicos de la NASA y la NOAA confirmaron que la reducción es la quinta más pequeña desde 1992. El fenómeno atmosférico está registrando modificaciones en su ciclo habitual.

USHUAIA.- El agujero de ozono que se forma sobre la Antártida fue clasificado por los equipos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la NASA como el quinto más pequeño desde 1992. Ese año fue cuando entró en vigencia el Protocolo de Montreal, el acuerdo internacional considerado un quiebre para eliminar progresivamente las sustancias químicas que deterioran esta capa esencial.

Durante el pico de agotamiento de la capa de ozono de 2025, el cual se extendió entre el 7 de septiembre y el 13 de octubre, el promedio de la extensión alcanzó aproximadamente los 18,71 millones de kilómetros cuadrados (7,23 millones de millas cuadradas).

Paul Newman, científico de sistemas de la Universidad de Maryland y líder del equipo de investigación de ozono de la NASA, afirmó que tal como se esperaba, se observa que los agujeros de ozono son menos extensos que los registrados a principios de la década del 2000. Además, el experto señaló que estos fenómenos se están formando más tarde en la temporada austral y se disuelven con mayor antelación.

La explicación científica

Tal como detalla la NASA, cada año, durante la primavera del hemisferio sur, se produce una destrucción acelerada y significativa del ozono en la región polar. Esto es causado por reacciones químicas que involucran cloro y bromo. Esta zona empobrecida de ozono es lo que se conoce técnicamente como “agujero de ozono”.

La magnitud de este agujero se define a través de un mapa de la cantidad total de ozono en la columna atmosférica. Para su cálculo, se considera la superficie terrestre que queda encerrada por una línea con un valor constante de 220 Unidades Dobsonianas, la unidad utilizada para medir el ozono total.

Este umbral de 220 Unidades Dobsonianas fue elegido porque, según las mediciones históricas en la Antártida anteriores a 1979, el nivel inferior a ese valor es directamente atribuible a la pérdida causada por compuestos que contienen cloro y bromo.

Un escudo protector fundamental para la vida

La capa de ozono opera como una pantalla natural que envuelve a nuestro planeta, protegiendo a todos los seres vivos de la nociva radiación ultravioleta (UV) proveniente del sol. Se ubica en la estratosfera terrestre, aproximadamente entre los 11 y 50 kilómetros por encima de la superficie.

Cuando la cantidad de ozono disminuye, la dosis de rayos UV que llega al suelo se incrementa. Esto genera efectos perjudiciales, tales como el aumento en los casos de cáncer de piel y cataratas, daños a los cultivos y otros impactos negativos tanto sobre la salud humana como en los ecosistemas.

El deterioro del ozono comienza cuando ciertos compuestos que contienen cloro y bromo logran alcanzar la estratosfera. Una vez allí, la intensa radiación ultravioleta los descompone, liberando formas reactivas de cloro y bromo que atacan y destruyen las moléculas de ozono.

Si bien estos compuestos contaminantes ahora están prohibidos, continúan presentes en la atmósfera por un tiempo prolongado. Todavía se encuentran en productos antiguos, como los materiales aislantes utilizados en edificios o en vertederos. A medida que estas emisiones residuales o “emisiones heredadas” se reducen, los científicos pronostican que el agujero de ozono antártico podría recuperarse y reducirse por completo a finales de la década de 2060.

El factor climático en la ecuación

Laura Ciasto, meteoróloga del Centro de Predicción Climática de la NOAA e integrante del Grupo de Investigación del Ozono, señaló que existen factores climáticos que influyen en la magnitud del agujero de ozono año tras año. Estos factores incluyen la temperatura, las condiciones meteorológicas y la fuerza del vórtice polar antártico.

Un vórtice polar que se presentó más débil de lo habitual el pasado mes de agosto contribuyó a mantener las temperaturas por encima del promedio, un factor que probablemente propició un agujero de ozono de menor tamaño.

La protección de la capa de ozono es una acción que redunda en la protección colectiva. Su paulatina recuperación demuestra que las políticas ambientales dan resultado cuando se sustentan en la ciencia y se aplican con decisión. No obstante, el mensaje es no bajar la guardia, ya que nuestra salud, la agricultura y la biodiversidad dependen de este frágil escudo invisible.