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El Centro de Rehabilitación de Melella, bajo la lupa

El Centro Provincial de Rehabilitación (CPR), presentado como el más moderno de la Patagonia, padece un desperfecto estructural gravísimo a tan solo un año de su apertura. La pileta terapéutica sufre pérdidas masivas de agua que confirman fallas de origen, catalogables como "vicios de construcción" con riesgo para la integridad de los pacientes.

USHUAIA.- Apenas transcurrido poco más de un año desde el corte de cintas, el Centro Provincial de Rehabilitación de Ushuaia (CPR), una estructura que fue promocionada como la obra sanitaria más moderna para la provincia y la Patagonia, y un estandarte de la gestión del gobernador Gustavo Melella, se encuentra hoy jaqueado por filtraciones de extrema gravedad en su pileta terapéutica.

Este crítico desperfecto ya desató una inundación en el subsuelo del edificio, sector neurálgico donde están emplazadas las bombas. A esto se suman rajaduras recurrentes en las venecitas de la misma zona. El hecho de mayor alarma es que la falla estructural ya causó que adultos mayores que utilizaban la instalación sufrieran lesiones en sus pies.

Es pertinente recordar que el CPR había sido inaugurado en agosto del 2024. El complejo cuenta con una superficie de 4.200 m2, equipado con la mentada piscina, consultorios y capacidad de internación.

La gestión de Gobierno de Melella lo publicitó como “el más importante de la Patagonia”, e incluso se llegó a barajar la posibilidad de brindar asistencia en la provincia a pacientes provenientes de Chile. Sin embargo, esta obra de “gran envergadura” hoy se desmorona bajo un manto de profunda sospecha.

Este medio pudo acceder a mediciones internas realizadas por el personal técnico del Centro que dan cuenta de un descenso notorio en el nivel de agua de la pileta en el lapso de apenas un fin de semana.

Esta pérdida de caudal se traduce en la fuga de miles de litros de agua. El líquido que se acumuló en el subsuelo fue sometido a pruebas de cloro, arrojando valores idénticos a los de la piscina, lo que constituye una prueba irrefutable de la filtración directa de la estructura misma, descartando por completo cualquier fuga en cañerías externas.

El antecedente que pesa sobre la obra resulta aún más comprometedor: se constató que, en el año 2024, ya se habían reemplazado venecitas partidas exactamente en el mismo sector donde hoy persisten las fallas. Actualmente, las fisuras volvieron a aparecer.

Según la legislación vigente en materia de construcción, defectos de este tenor ingresan en la categoría legal de “vicios de construcción”, lo que acarrea una responsabilidad civil de hasta diez años para las empresas contratistas a cargo de la ejecución del proyecto.

La contradicción entre los anuncios rimbombantes de la esfera oficial y la dura realidad que exhiben los hechos es manifiesta. El CPR fue puesto en marcha con discursos que lo catalogaban como un centro modelo para la Argentina y la región.

Hoy, por el contrario, los problemas estructurales que presenta su pileta —considerada el área medular del proyecto de rehabilitación— siembran serias dudas sobre la calidad de la obra, la supervisión efectiva del Estado y la evidente falta de respuestas concretas frente a una falla de gravedad que, a esta altura, es imposible de disimular.