Cada vez se usa menos efectivo en la Argentina
Las extracciones por cajero automático cayeron más de un 50% en dos años. En los supermercados, los pagos con billetes también perdieron participación frente a las tarjetas y las billeteras virtuales.
RIO GRANDE.- El uso de dinero en efectivo atraviesa un retroceso sostenido en la Argentina, mientras las transferencias, los pagos con código QR y las tarjetas ganan terreno en las operaciones cotidianas. La tendencia se refleja tanto en la caída de las extracciones de los cajeros automáticos como en los medios de pago utilizados en los supermercados.
Los datos del Banco Central muestran la magnitud del cambio. En julio de 2024 se registraron 99 millones de extracciones de efectivo, mientras que dos años después la cifra descendió a 46 millones mensuales. La reducción supera el 50% y evidencia una modificación en los hábitos de los usuarios.
El retroceso se observa principalmente en los cajeros automáticos, cuyas operaciones pasaron de alrededor de 90 millones por mes a poco más de 40 millones durante el mismo período. También disminuyeron los retiros de dinero en las cajas de los comercios, una modalidad que tampoco logró compensar la caída de las extracciones tradicionales.

En este último caso, las operaciones mensuales bajaron de aproximadamente 7 millones a poco más de 3 millones en dos años. Aunque supermercados, estaciones de servicio, farmacias y otros establecimientos ofrecen la posibilidad de retirar dinero al pagar una compra, esa alternativa también perdió utilización.
Los billetes pierden terreno en los supermercados
La transformación también aparece en las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) sobre los medios de pago utilizados en las compras en supermercados.
En enero de 2021, el efectivo representaba el 32,5% de las ventas. En junio de 2026, su participación había descendido al 16,6%, prácticamente la mitad del nivel registrado cinco años atrás.
En sentido contrario, los denominados otros medios de pago avanzaron del 5,3% al 15,6%. En esta categoría se incluyen alternativas como las transferencias, los pagos con QR y las billeteras virtuales.
Las tarjetas de crédito también ampliaron su participación, del 35,1% al 41,9%, mientras que las de débito se mantuvieron cerca de una cuarta parte de las operaciones. Las promociones y los descuentos ofrecidos por las cadenas comerciales contribuyen a sostener el uso de estos instrumentos.
El cambio responde a una combinación de factores, entre ellos la expansión de los servicios digitales y la incorporación de nuevas formas de pago a las compras habituales. Para una parte creciente de los consumidores, llevar billetes dejó de ser una necesidad cotidiana.
El impacto en los bancos
La menor demanda de efectivo también modifica las necesidades de infraestructura del sistema financiero. Las entidades bancarias encuentran cada vez más oportunidades de crecimiento en sus canales digitales, mientras que el mantenimiento de sucursales y cajeros implica gastos de seguridad, abastecimiento y funcionamiento.
Según los datos citados en el informe, la Argentina cuenta actualmente con al menos 500 sucursales bancarias menos que cinco años atrás. Las fusiones entre entidades y la expansión de los bancos digitales forman parte de un proceso que redujo la presencia física del sistema financiero.
La cantidad de cajeros automáticos, por su parte, dejó de crecer al ritmo de años anteriores y se mantiene en un rango de entre 19.000 y 20.000 equipos en todo el país.
A esta transformación se suma el efecto de las denominaciones de los billetes sobre la necesidad de realizar extracciones. La puesta en circulación del billete de $20.000, en noviembre de 2024, permitió retirar mayores sumas con menos unidades. Sin embargo, la inflación redujo su poder adquisitivo y limitó ese efecto.
El Banco Central mantiene, además, un tope de $60.000 para las extracciones que los cajeros deben permitir a clientes de otras entidades, según los datos consignados en el informe. Pese a esas condiciones, las operaciones continúan disminuyendo.
La evolución de las extracciones y de los medios de pago en los supermercados muestra que el retroceso del efectivo no constituye un fenómeno aislado. La digitalización avanza sobre las transacciones cotidianas y también modifica las decisiones de los bancos sobre su presencia territorial y sus inversiones en infraestructura.
