Río Grande tendría apenas 16 móviles policiales activos en sus seis comisarías
Un relevamiento basado en fuentes confiables describe una flota reducida, integrada principalmente por vehículos incorporados hace ocho o nueve años, y advierte sobre problemas de mantenimiento. Según la referencia aportada por las fuentes, cada dependencia debería contar con al menos ocho unidades operativas. También hay vehículos fuera de servicio en Bomberos, Servicios Especiales y Policía Científica.
RÍO GRANDE.- La disponibilidad de móviles policiales en Río Grande estaría muy por debajo de las necesidades operativas de la ciudad para poder dar una respuesta adecuada a las necesidades de la comunidad.
De acuerdo con información extraoficial obtenida de fuentes confiables, las cinco comisarías y la Comisaría de Género y Familia contarían con apenas 16 vehículos en servicio, una cifra que expone la fragilidad del parque automotor destinado a la prevención y la atención de emergencias.
El relevamiento indica que las comisarías Primera, Segunda, Tercera y Cuarta disponen de tres móviles cada una, mientras que la Quinta cuenta con apenas dos. La Comisaría de Género y Familia también tiene dos unidades, pero una destinada a la guardia y otra utilizada por la oficina judicial.

La situación adquiere mayor relevancia ante una referencia aportada por las fuentes consultadas, según la cual cada una de estas seis dependencias debería contar con al menos ocho móviles activos cada una para responder adecuadamente a la demanda de seguridad de la comunidad. Aplicado ese parámetro, serían necesarias 48 unidades operativas, frente a las 16 que actualmente integran el relevamiento. La diferencia es de 32 vehículos, lo que genera un fuerte cuestionamiento.
Se trata de una estimación basada en información a la que tuvo acceso este medio y en el parámetro señalado por las fuentes, no de un estándar oficial publicado. Sin embargo, la distancia entre ambas cifras permite dimensionar la preocupación por la disponibilidad de recursos para cubrir las distintas jurisdicciones.
Una flota que acumula años de uso
Según la información obtenida, la mayoría de los patrulleros asignados a las comisarías son automóviles Toyota Etios incorporados durante el gobierno de Rosana Bertone, entre 2017 y 2018.
Las fuentes consultadas advierten que los móviles que continúan en servicio se encontrarían en malas condiciones mecánicas y que no recibirían el mantenimiento necesario. Aunque no se dispone de un inventario técnico individual de cada unidad, el señalamiento plantea una preocupación que va más allá de la cantidad de vehículos disponibles.
Un patrullero que permanece operativo en los registros no necesariamente garantiza que pueda cumplir sus funciones durante toda una guardia. Los desperfectos mecánicos, las reparaciones pendientes y las interrupciones imprevistas pueden reducir todavía más la disponibilidad real de la flota.
El problema es especialmente sensible cuando las dependencias deben atender simultáneamente llamados de emergencia, realizar recorridas preventivas, trasladar personas detenidas y cubrir procedimientos en distintos puntos de la ciudad.
La cantidad de vehículos fuera de servicio en las comisarías no está completamente determinada, porque las fuentes no aportaron ese dato para todas las dependencias. Por lo tanto, el único móvil inmovilizado consignado en esta parte del relevamiento no debe interpretarse como el total de patrulleros que estarían fuera de funcionamiento.

Bomberos también tiene unidades fuera de servicio
La situación del parque automotor no se limita a los patrulleros. El relevamiento incluye seis unidades correspondientes a la División Bomberos, de las cuales cuatro estarían operativas y dos fuera de servicio.
Entre los vehículos disponibles figura una autobomba Pierce Arrow con más de 30 años de antigüedad y una capacidad de 5.000 litros de agua. También se encuentra en servicio una tanqueta blindada adaptada como autobomba liviana, con capacidad para 1.000 litros, una unidad de rescate Ford Ranger y un Toyota Etios utilizado para logística y traslado de personal.
Este último vehículo también sería prestado a las comisarías para reforzar las tareas preventivas, una circunstancia que muestra cómo las distintas dependencias recurrirían a recursos compartidos para cubrir sus necesidades.
Entre las unidades fuera de servicio aparece una cisterna de 10.000 litros de capacidad, con más de 35 años de antigüedad. El vehículo no posee bomba propia, por lo que su función se limita al transporte de agua. También estaría fuera de servicio una segunda tanqueta blindada adaptada como autobomba liviana.
La disponibilidad de estos recursos es importante porque la respuesta ante incendios y otras emergencias depende no solo de contar con personal, sino también de disponer de vehículos que puedan trasladar agua, equipos y dotaciones en condiciones adecuadas.
Servicios Especiales y Policía Científica
El panorama también alcanza a las divisiones que cumplen tareas de apoyo operativo, logística y peritajes.
La División Servicios Especiales tendría entre tres y cuatro unidades en servicio. Según el relevamiento, dispone de un móvil destinado a reforzar la prevención de las comisarías y de dos o tres vehículos tipo Mercedes-Benz Sprinter o Iveco Daily para logística y traslado de patrullas. Fuera de servicio habría dos colectivos con capacidad estimada para transportar entre 50 y 60 pasajeros cada uno.
Por su parte, la División Policía Científica contaría con una Mercedes-Benz Sprinter operativa para tareas logísticas, mientras que otras dos unidades, una Sprinter y una Iveco Daily, estarían fuera de servicio.
Estos vehículos no cumplen las mismas funciones que los patrulleros, por lo que sus cifras deben analizarse por separado. Sin embargo, su disponibilidad también incide en la capacidad de trasladar personal, equipos y recursos necesarios para las distintas intervenciones policiales.
Un parque automotor con una disponibilidad limitada
Si se suman las seis dependencias policiales y las tres divisiones relevadas, el inventario comprende entre 31 y 32 unidades. De ese total, entre 24 y 25 estarían en servicio y al menos siete se encontrarían fuera de funcionamiento, según las cifras aportadas.
La suma incluye patrulleros, vehículos logísticos, unidades de rescate y autobombas. Por eso, el total general no representa la cantidad de móviles que pueden salir a responder un llamado policial.
La cifra más significativa para evaluar la prevención cotidiana sigue siendo la de las comisarías: 16 móviles activos para seis dependencias, frente a una referencia de 48 unidades operativas señalada por las fuentes consultadas.
A esa diferencia se agrega la advertencia sobre el estado mecánico de los vehículos. Si las condiciones descriptas se confirman, el margen operativo podría ser todavía menor, porque una flota reducida y con mantenimiento insuficiente tiene menos capacidad para absorber averías, reparaciones y demandas simultáneas.
La disponibilidad de móviles y la respuesta ante emergencias
La cantidad de patrulleros disponibles condiciona la capacidad de una dependencia para desplegar personal en distintos puntos de su jurisdicción. Cuando varias situaciones requieren intervención al mismo tiempo, contar con pocas unidades puede limitar la posibilidad de responder simultáneamente a todos los llamados.
En Río Grande, la combinación de una cantidad reducida de móviles y las deficiencias mecánicas denunciadas por las fuentes plantea dudas sobre la capacidad de sostener patrullajes preventivos y atender emergencias con la rapidez necesaria.
Esto no permite afirmar que todas las intervenciones sufran demoras ni establecer tiempos concretos de respuesta. Sí permite identificar una vulnerabilidad operativa potencial que merece atención, especialmente si los vehículos que figuran como activos presentan problemas que afectan su funcionamiento.
La disponibilidad de recursos móviles es una parte esencial del servicio de seguridad. El personal policial puede estar asignado a una dependencia, pero necesita vehículos en condiciones para desplazarse, intervenir y mantener presencia en la vía pública.
La necesidad de revisar la flota y recuperar los vehículos
El relevamiento deja planteada la necesidad de conocer con precisión cuántos vehículos están efectivamente disponibles para trabajar en Río Grande, cuáles permanecen fuera de servicio y qué condiciones de mantenimiento presentan los que siguen circulando.
También expone la importancia de recuperar las unidades que puedan volver a operar mediante reparaciones y de evaluar la necesidad de incorporar nuevos vehículos para cubrir las demandas de las dependencias.
La fragilidad del parque automotor no es un asunto meramente administrativo. Su impacto potencial alcanza a la prevención del delito, la atención de emergencias y la capacidad de despliegue de las distintas áreas policiales.
Con 16 móviles activos informados para las seis dependencias relevadas, el interrogante central es si la flota disponible resulta suficiente para cubrir las necesidades de una ciudad en crecimiento y qué medidas se están tomando para garantizar que los vehículos asignados permanezcan en condiciones operativas.
