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Salud
Salud  | 21.03.2018

Vuelta a clases y alimentación: Consejos saludables a tener en cuenta

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El inicio del ciclo lectivo es un momento ideal para repensar una dieta alimenticia saludable para los más chicos de la casa ya que a veces al pasar mucho tiempo fuera de sus casas, puede resultar dificultoso el poder controlar qué están comiendo. Es por ello que muchos padres se pregunten cómo hacer para evitar que sus hijos consuman comida o bebida chatarra durante los recreos u horarios de clase.

“La mejor manera es limitar el dinero que se les entrega para hacer compras en los quioscos del colegio, ya que en la mayoría de los casos los niños tienen preferencia por alimentos poco saludables, como facturas, pebetes, helados o golosinas en general”, explica la Licenciada en Nutrición, Mariela Cardozo.

 

En este sentido, es importante destacar, en primer lugar, el rol que juega el desayuno en la alimentación de los más chicos. Además de una de las comidas esenciales en cualquier dieta, en los niños en etapa escolar juega un papel central: aporta energía e impide que el chico tenga hambre durante un período más prolongado.

 

Un desayuno completo debería incluir un alimento lácteo -como yogurt o leche, que se pueden incorporar en forma de licuados también-, una fruta, pan integral o algún tipo de galletita de estas mismas características -puede ser con queso o cucharadas pequeñas de dulce de leche- y cereales.

 

En segundo lugar, es crucial enviar una colación para que no se vea tentado a comprar otras cosas y sepa que tiene en su mochila algo para comer en el recreo. “Se puede armar un mix de frutas secas, almohaditas de avena, vainillas, barritas de cereal o una fruta”, señala la especialista.

 

En caso de que el niño tenga su hora de almuerzo en el colegio, la vianda siempre es la mejor opción para controlar su dieta. En este sentido, la profesional recomienda optar por “sándwiches de pan integral -preferentemente- con queso y vegetales como lechuga o tomate. A su vez se puede incluir huevo duro o una milanesa hecha al horno con queso y vegetales”. Las tartas y empanadas son buenas opciones también -siempre que sean de vegetales-, pero no deben ser su comida regular por las harinas que contienen las masas.

 

“La alimentación en sí misma es uno de los pilares fundamentales en la etapa de desarrollo de los niños”, señala Cardozo. Por eso, es necesario considerar cuáles son los nutrientes esenciales que deben estar incluidos en su dieta y que deben incorporar.

 

El menú debe respetar ciertas proporciones para ser nutritiva y satisfactoria para ellos. “Tiene que estar compuesta por 50/55% de hidratos de carbono, 15/20% de proteínas y un 30% de grasas seleccionadas”, explica la especialista.

 

Dentro de los carbohidratos, la especialista recomienda seleccionar los complejos, como el arroz, los fideos, el pan, las legumbres o galletitas en su versión integral. Si bien muchas veces es difícil incorporar este último ítem en las dietas de los más chicos, la fibra que contienen siempre se puede reemplazar con vegetales para acompañar los platos.

 

Los carbohidratos cumplen una función energética, por lo que es muy importante incluir en el desayuno algún alimento fuente de los mismos. Acompañado de productos lácteos como leche o yogurt -que a su vez aportan calcio y vitamina D, esenciales para el crecimiento y desarrollo normal de huesos y dientes el calcio también participa en el sistema nervioso, contracción muscular entre otras funciones.

 

Las proteínas, por su parte, deben ser de alto valor biológico. Esto significa que puede ser utilizadas por el organismo de manera eficiente. Este tipo de proteínas se pueden encontrar en carnes de vaca -siempre lo más magras posible-, cerdo, pollo, pescado, huevos, lácteos, legumbres y semillas. Entre las funciones más importantes de las proteínas se encuentran las de formar parte del tejido estructural como ser colágeno y elastina -componentes principales de la piel que actúa como barrera de entrada a los microorganismos por lo cual si esta es defectuosa es más probable que el niño contraiga enfermedades-, músculos, huesos, piel, tejido conectivo y células de defensa -inmunoglobulinas- .

 

Por último, también “es sumamente importante el aporte de grasas saludables, por ejemplo, aceites vegetales, frutas secas, palta, semillas y las grasas que contienen los diversos tipos de pescado”, explica Cardozo. Su función es actuar además de fuente energética, como base en la formación de hormonas sexuales, vitaminas liposolubles como la A, D, E, K, células nerviosas -neuronas-, como parte de la estructura de todas las células que componen el organismo y en regulación de la temperatura corporal.

Fuente: elsol.com.ar

 

 

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Javier Eposto
Secretario de Seguridad de Tierra del Fuego

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