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Salud  | 20.05.2017

Mal dormidos: Pocos argentinos descansan las horas diarias recomendadas por la OMS

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Según un estudio de la consultora Adecco, sólo el 15 por ciento de los trabajadores duerme entre 7 y 8 horas, que son las aconsejadas para evitar problemas de salud. Incluso, estudios afirman que dormir menos de 6 horas aumenta el riesgo de muerte. Además, el estudio analiza las rutinas a la hora de despertarnos y las formas de viajar a nuestros trabajos.

Desde hace ya un tiempo, la ciencia alerta sobre los efectos de dormir mal. Ya no se trata sólo de un “malestar”, la falta de descanso afecta nuestra salud, deteriora nuestro bienestar y es una epidemia que crece en el mundo. Ante esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que un adulto duerma entre 7 y 8 horas diarias, un objetivo que en el Argentina pocos cumplen. Así lo demuestra un estudio realizado entre trabajadores locales, que afirma que sólo el 15 por ciento llega a esa meta. Lo más grave: el resto duerme menos, es decir, de 5 a 7 horas. Diversos estudios confirman los problemas que trae esta situación, tanto en lo físico como lo mental.

 

La encuesta realizada por la consultora laboral Adecco apuntó a los hábitos de los trabajadores respecto del descanso y la entrada a sus empleos. Según los resultados, a los que tuvo acceso MIRADA PROFESIONAL, sólo un 15 por ciento duerme entre 7 y 8 horas diarias, o recomendado por la OMS para tener un “óptimo estado físico, emocional y mental”. Según este trabajo, más de la mitad de los argentinos (52 por ciento) “sólo duerme entre 6 y 7 horas”, y aún peor, otro 30 por ciento “sólo descansa entre 5 y 6 horas y otro 4 por ciento menos de 5”.

 

Según los especialistas, las consecuencias de la falta de descanso no son gratuitas: aumento del estrés, mayor propensión a trastornos de ansiedad y depresión, diabetes, hipertensión, envejecimiento prematuro y tendencia a la obesidad. Incluso, un estudio publicado por la revista Sleep en 2014 analizó los hábitos a la hora de dormir de casi 2 mil hombres y mujeres y concluyó que quienes dormían menos de seis horas “tenían un mayor riesgo de morir y tan solo después de una noche, presentaban pérdida de parte del tejido cerebral”. Además, en los adultos genera mayor predisposición a muchas enfermedades, como la obesidad, e incluso disminuye en hombres la calidad del esperma.

 

Volviendo al estudio de Adecco, el trabajo también analizó los horarios en que se despiertan los trabajadores, y las formas de ir a sus lugares de trabajo, que también contribuyen a complicar el descanso. El 36 por ciento de los encuestados se despierta entre las 6 y las 7 de la mañana, el 23 todavía más temprano, entre las 5 y las 6, el 20 por ciento entre las 7 y las 8, el 11 por ciento antes de las 5, el 7 entre las 8 y las 9 y sólo un 3 por ciento después de las 9. Con respecto al horario de entrada, los resultados son similares: el 29 por ciento de los encuestados entra a trabajar entre las 8 y las 9 de la mañana, otro 28 por ciento entra entre las 7 y las 8, un 19 por ciento después de las 9, otro 18 por ciento entre las 6 y las 7, y sólo un 6 por ciento ingresa antes de las 6 a.m.

 

"Estas cuestiones comienzan a preocupar a las empresas, ya que la falta de sueño muchas veces se traduce en mayor ausentismo", comentó Pablo Liotti, gerente de Marketing y Comunicación de Adecco. El ejecutivo señala que algunas compañías están implementando sistemas de combis e incentivan el “carpooling”, y el horario de ingreso flexible, para acortar los tiempos de traslado de sus trabajadores.

 

Dormir poco o mal también está asociado a un mayor número de accidentes. Un estudio entre choferes de corta y media distancia realizado en 2010 por investigadores del CONICET en colaboración con la Unión Tranviarios Automotor (UTA) reveló que la falta de sueño al volante puede ser tan letal como el alcohol. "Permanecer despierto durante 18 o 19 horas perturba la capacidad de atención y reacción de forma similar al efecto producido por una concentración de alcohol en la sangre de 0,05 mg/dl, el máximo permitido por ley para conducir vehículos”, advierte el trabajo de investigación, citado por El Cronista Comercial en su edición de hoy jueves.

 

En 2015, una periodista inglesa del Daily Mail se ofreció a un déficit controlado del sueño para constatar las consecuencias nefastas de una carencia de sueño en su estado emocional y en su piel. La investigación fue realizada por el Centro del sueño de Londres y se componía de 2 partes: en una primera noche en la que se permitía dormir únicamente 4 horas; y después de 3 días de descanso, se disminuía un 25% el total de las horas aconsejadas de sueño durante 5 noches.

 

La periodista declaró que en la primera parte el resultado era similar a una noche de juerga en su época estudiantil. En un principio, su cuerpo no se resentía pero a medida que iba pasando el día su despiste y sus olvidos eran mayores. Sobre las 3 de la tarde se instauró un rotundo dolor de cabeza igual que tenía cuando sufría de resaca. A nivel de su rostro: se dilataron sus poros, su piel se volvió más áspera y roja. Todo debido al aumento de la hormona del estrés es decir al cortisol. En la segunda parte del estudio los resultados fueron más alarmantes ya que provocaron más enojo, más melancolía y mayor hambre de comida sobretodo comida dulce. A nivel de su rostro: ausencia de brillo y áspera, sus ojos inflamados, aparecieron arrugas y la rojez de su cara aumentó el doble.

 

DESCARGA: encuesta completa de la consultora Adecco, con todos los resultados sobre hábitos a la hora de dormir, levantarse e ir a trabajar.

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