Martes 16 de Enero de 2018 | 8:18
newsletter
Las últimas novedades en su e-mail.
MUNDO
MUNDO  | 28.12.2017

El verdadero significado del Día de los Inocentes

compartir

 

Cada 28 de diciembre se repite el ritual de hacer bromas a algún amigo o conocido y, acto seguido, decir la frase: "Que la inocencia te valga". ¿De dónde viene la tradición?

Si bien comenzó siendo una conmemoración de la Iglesia Católica a un hecho trágico de la época de Herodes, con el paso de tiempo, la tradición pagana le quitó el aspecto fatalista a la fecha y ahora se festeja.

Así, se convirtió en una buena excusa para engañar a los ingenuos y disfrutar de ver cómo caen en la trampa.
 
El lado oscuro
 
Según el Evangelio de San Mateo, Herodes el Grande se obsesionó con perpetuarse en el poder y por temor a la llegada del "Rey de Israel", mandó a matar a todos los recién nacidos, entre ellos a Jesús.

La historia cuenta que Herodes se reunió con los Reyes Magos para saber dónde estaba el hijo de Dios para "ir a adorarlo", pero Melchor, Gaspar y Baltasar se fueron a Belén guiados por la estrella y al salir de Jerusalén lo encontraron junto a María y José.

Luego, en sueños, los Reyes Magos recibieron un aviso de Dios para que no volvieran a Jerusalén y regresaran a sus países por otros caminos. Es así que Herodes se quedó furioso y sin poder saber dónde estaba el recién nacido.

Por ello reunió a su ejército y le ordenó que matara a todos los chicos menores de dos años en la ciudad y sus alrededores.
 
¿Cómo se salvó Jesús?
 
Fue en ese momento en el que un ángel le avisó a José que huyera a Egipto, salvando la vida de hijo de Dios de la masacre de los Santos Inocentes.
Deje su comentario

IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.

Comentarios
frase del día

Estamos al borde de una guerra nuclear; tengo miedo

Francisco 1ro.
Sumo Pontífice