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NACIONALES  | 20.04.2017

Pese al acuerdo de la industria automotriz, siguen las suspensiones y el gremio alerta por rebelión en plantas

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Hoy habrá una protesta en el Ministerio de Trabajo para reclamar por 350 suspensiones en General Motors. El ambiente se enrarece por amenazas de destituir a los delegados. Fiat y Volkswagen aplican medidas similares. El conflicto pone una nota de duda sobre la eficacia de los acuerdos sectoriales.

La industria automotriz sigue con problemas. Ni el acuerdo automotor ni el convenio alcanzado la semana pasada para exportar autos a Colombia lograron evitar que las terminales mantengan en el tiempo más de 1.000 suspensiones en Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, donde justifican las medidas por la crisis en Brasil.

El dato nuevo es el descontento que empezó a surgir en el interior y que este jueves llegará al Ministerio de Trabajo, frente a las oficinas de Jorge Triaca. A partir de las 9 un grupo de trabajadores de General Motors (GM) realizarán una protesta frente a la sede de Alem para reclamar la reincorporación de 350 operarios suspendidos en General Alvear, en Rosario.

El conflicto se inició en marzo cuando la firma de capitales estadounidenses acordó con el gremio Smata licenciamientos no rotativos por nueve meses y con un salario al 80%. Aunque los delegados aceptaron la propuesta, un sector de la planta, donde trabajan más de 1.700 empleados, rechaza la decisión por considerarla un despido anticipado.



Los suspendidos buscan que Triaca los reciba, luego de que el Ministerio de Trabajo de Santa Fe se declarara incompetente para intervenir. El petitorio encendió la alarma en el gremio, ya que los trabajadores no aceptan la conducción del titular de Smata Rosario, Marcelo Hugo Barros, y piden la destitución de los delegados para votar nuevos representantes.

"Este acuerdo es ilegal bajo todo punto de vista, ya que se implementó sin estar homologado por el Ministerio de Trabajo, sin que la empresa justifique crisis alguna ni baja de producción y además fue firmado por un cuerpo de delegados que no representa a los trabajadores de GM, que en una masiva asamblea votaron destituirlo", señalaron en un comunicado.

El clima de malestar escaló en las últimas semanas y derivó en una suerte de rebelión con asambleas y dos paros en GM: uno fue el 30 de marzo y el último, el 6 de abril, en medio de la huelga de la CGT. Los operarios aseguran que los suspendidos no perciben aportes de jubilación ni obra social, y cuestionan al cuerpo médico de la planta por las lesiones.

Pero fuentes oficiales rechazan esa versión y argumentan que la protesta está "politizada" por un grupo cercano a los partidos de izquierda. "El acuerdo alcanzado con Smata está homologado en el Ministerio de Trabajo de la Nación y esta gente no tiene representación", señalaron a iProfesional.

Hoy la planta de Alvear produce en dos turnos el Chevrolet Cruze, a razón de 15 unidades por hora, dos menos que las 17 que a principios de año y que en 2016 cuando también se fabricaba el Corsa Classic. La baja se debe a la caída de Brasil, adónde GM exporta el 80% de su producción. No obstante, ahora exporta motores a Europa, tras invertir u$s800 millones en 2015.

Sin señales de Brasil
Volkswagen también mantiene suspensiones en su planta de General Pacheco, al norte de Buenos Aires. La firma conformó el mes pasado una lista fija de 600 operarios que quedaron sin tareas, situación que podría extenderse hasta junio de 2018. El acuerdo fue sellado en Alemania entre ejecutivos y una comitiva enviada por el gremio.

El titular de Smata, Ricardo Pignanelli, reconoció la semana pasada la delicada situación que se vive en la industria automotriz, donde también Fiat sigue con casi todo su personal suspendido en Ferreyra, Córdoba. Si bien el dirigente negó "despidos", se quejó de que haya "licenciamientos" mientras se firman acuerdos de productividad.

"Para que no haya conflictividad no puede haber licenciamiento ni suspensión, tienen que ser puestos efectivos de trabajo apelando a la capacitación", advirtió. Y apuntó a algunas de las terminales que aplicaron cambios recientes en su dotación: "Todavía no tenemos un fiel cumplimiento ni con General Motors ni con Volkswagen".

Pignanelli deslizó esas críticas pocos días después de la foto que se sacó a principios de abril con Mauricio Macri en Olivos para el anuncio de inversiones de Mercedez Benz por u$s150 millones. El dirigente sindical es uno de los que tiene mejor trato con el Presidente. Su rol fue clave para lograr el acuerdo automotor, pero el deterioro del panorama laboral genera tensiones.

En el Gobierno, no obstante, son optimistas. Cerca del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, destacan el "repunte" de los últimos meses en el sector y el acuerdo alcanzado el pasado 15 de marzo para producir un millón de vehículos hacia 2023. Así lo trasmitieron la semana pasada en una reunión con directivos de Adefa, la cámara que agrupa a las terminales.

Los últimos datos de la entidad son menos alentadores: las exportaciones apenas subieron un 1,8% interanual en marzo y la producción nacional cayó un 13,2% con relación a igual mes del año pasado. En cambio, las ventas a concesionarios subieron 13,6%, en parte gracias a los importados.

"El repunte lo tenés acá en Argentina (por las ventas), no en Brasil, y nosotros exportamos mucho a ese país", advirtieron desde una terminal.

Fuente: Iprofesional.com

 

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"Hemos conseguido que la ciudad entera festeje. Que la fiesta sea para todos"

Gustavo Melella
Intendente de Río Grande